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La montaña, el compromiso y los amigos

Reflexiones sobre Montaña

Algunos de mis amigos están convencidos de que una salida a la montaña es una reunión social, como pudiera ser un concierto de Los Ramones. No niego que en ocasiones puede ser así. Pero hay otras ocasiones en que el nivel de compromiso o la dificultad de las rutas planteadas no las hacen aptas para todos los públicos.

No es que las actividades que hacemos habitualmente sean excesivamente comprometidas o duras, pero en ocasiones y últimamente cada vez más, el nivel de exigencia implica por lo menos haber estado activo en las últimas semanas, tener una cierta experiencia en el tipo de actividades que vamos a realizar y un mínimo interés más allá de la reunión de colegas. Es cierto, reunirse cuesta tenemos obligaciones, familia, trabajo y cuando tenemos un hueco salimos pitando a tocar roca. No hay manera de que nos veamos. Pero no me parece un motivo lo suficientemente sólido como para meterse en invierno en la norte del Veleta tras llevar más de un año sin hacer nada, desconocerlo todo sobre la autodetención con piolet y en algunos casos ni siquiera disponer de material, por poner un ejemplo.

Yo se que los culpables de todo esto hemos sido tanto Buitre como yo que con nuestro habitual entusiasmo hemos ido arrastrando a todos nuestros amigos con el convencimiento de que la montaña es la razón de ser en la vida. Creo que no hay nadie que haya venido con nosotros que no lo haya pasado bien o aún mejor. Sin embargo la razón de ser en la vida no es la montaña al menos para la mayoría de los mortales y una vez acabadas esas excursiones cada cual vuelve a su rutina diaria sin mucho más interés por la montaña que la mera reunión en la cual hemos disfrutado un montón, lo cual por otro lado, no está nada mal.

Buitre, yo y algún otro enfermo por nuestra parte seguimos obsesionados con la próxima ruta, el próximo pico o la próxima escalada. Porqué para nosotros la montaña si es la razón de ser en nuestras vidas (alguna cosa más hay, por supuesto). Nos hemos empapado de literatura de montaña cual Don Quijotes con libros de caballería y hemos ido evolucionando y buscando rutas cada vez con mayor compromiso (esperemos que los molinos no nos lancen por los aires como al caballero de la triste figura) nos hemos juntado y nos hemos visto evolucionar los unos a los otros. Nos sabemos cada vez más capaces y buscamos retos cada vez más serios.

Con David y Lidón tras un día de intensa esacalada en Montesa
Con David y Lidón tras un día de intensa esacalada en Montesa

Así que cuando alguién se entera de que vamos a hacer esta o aquella ruta todos quieren apuntarse, todos se sienten preparados, todo parece sencillo. Pues lo siento pero esto no es así. Esto no es un concierto de los Ramones al que te puedes apuntar a última hora y si no va fulanito dame la entrada que voy yo. Aquí hace falta constancia, dedicación y ganas, muchas ganas. Y no solo ganas de salir y verse, también ganas de echarse a la espalda la mochila más pesada si fuera necesario, ganas de limpiar los cacharros de la cena en la nieve cuando lo que apetece es quedarse en el refugio donde se está mucho más calentito, ganas de asegurar a nuestro compañero aunque sea más cómodo que lo haga otro. En definitiva hay que implicarse y estar profundamente comprometido con la montaña y con los compañeros.

Mis amigos no entienden cuando les digo que no, que no quiero hacer esa vía ellos. Se lo toman como algo personal como si estuviera enfadado. No se trata de esto. No amigos, no es nada personal, sólo negocios. Se trata de que mi vida está al otro extremo de la cuerda, se trata de que si te ocurre algo por falta de preparación física o técnica en el mejor de los casos nos comemos un marrón y en el peor me amargas el resto de la vida y por último se trata de que si me ocurre algo a mi, ¿puedo contar contigo para que me saques del marrón?

Así pues queridos amigos, no os lo tomeís como algo personal la próxima que os diga que no, que no quiero que vengas a esta salida. Podemos vernos para hacer escalada deportiva, alguna ferrata o senderismo que aunque cada vez menos, también lo hacemos de vez en cuando y por supuesto lo pasaremos fenomenal.

Las montañas no son estadios donde satisfacer nuestras ambiciones, sino catedrales donde profesar nuestra religión

AnatoliBoukreev

8 comentarios en “La montaña, el compromiso y los amigos

  1. En primer lugar decir que estoy totalmente de acuerdo con el comentario del Pelis. A mí me fliparía ir con el Botri al Cerro Torre, sin embargo soy consciente de que por ahora no puede ser. Estaría guapo que algún día pudiera, pero por el momento tengo que conformarme con las actividades que están a mi alcance. Desde aquí quiero abogar al buen criterio y la sensatez de Pelis, tanto en la montaña, como en las relaciones personales. Nadie es mas amigo por no decir las cosas claras, sino todo lo contrario. Lo que estas haciendo al decirle a alguien que no vas con él a hacer cierta actividad, es un favor, no un desplante. Y si ese alguien no lo entiende, a lo mejor es esa persona la que debería plantearse ciertas cosas. Así que me quito el sombrero por este articulo, con el que no puedo estar mas de acuerdo y que sin embargo me imagino que no te habrá sido fácil escribirlo, por temor a herir la sensibilidad de alguien. Y lo que debemos hacer todos los que nos consideramos tus amigos es agradecer tu franqueza. Un abrasaco gordo y nos vemos pronto.

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