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¿Pierna necrosada de uno de los tres montañeros?

Cuento basado en hechos reales sobre nuestra subida a la Mesa de los Tres Reyes

Literatura de Montaña

Con motivo de nuestra subida a la Mesa de los Tres Reyes, y cuya reseña puedes leer aquí, Poli escribió el mismo día de la actividad en el refugio este cuento. Esta basado en hechos reales. No esta claro donde acaba la realidad y empieza la ficción. Aquí os lo dejo:

La Mesa de los Tres Necrófilos

La mañana era agradable, con ciertas nubes surcando el cielo a una velocidad aceptable; sin embargo las chaquetas con sus respectivos forros no dejaban de estar enfundadas en los cuerpos de los montañeros.

Pelis, como siempre, fue el primero en levantarse al ser de día aprovechando para salir a echar una ojeada a la caminata que les esperaba y de paso buscar a Simón y a Iva que durmieron la noche anterior en la furgoneta.

Lidón y Poli remolonearon algo más, pero no tardaron en salir de sus sacos, ansiosos por la excursión prevista.

En unas 5 horas el objetivo quedó cumplido, que era afrontar la subida normal a la Mesa de los Tres Reyes, un emblemático pico del Pirineo navarro, aragonés y francés.

Simón e Iva decidieron volverse a dormir a la cómoda furgoneta una vez coronado el pico, por lo que el equipo quedó reducido a Pelis, Lidón y Poli que decidieron pasar la noche en un idílico refugio en pleno corazón del Pirineo.

La bajada transcurrió sin percance alguno, salvo que Lidón padecía una lesión de rodilla que le hizo insoportable la bajada, Pelis un catarro mal curado que apenas lo dejaba respirar y Poli una dolencia de tobillo, aparentemente sin importancia.

Tras una bajada con bastante desnivel formada por piedras calizas de diversos tamaños, accedieron a un bosque de hayas, con una magia interior totalmente indescriptible. Los colores rojos de las hojas a punto de caerse y los amarillentos tonos de algunas otras daban cierta movilidad al paisaje, dejando a los tres montañeros boquiabiertos justo a la entrada del bosque.

Acometieron la marcha sin articular palabra, en fila india, casi pegados, porque un extraño temor se apoderaba de los tres montañeros. Pelis en cabeza y Poli en la cola, Lidón caminaba entre ambos.

De repente un traspiés de Poli arrastró pendiente abajo a los tres, dando vueltas sin poder pararse hasta llegar a un tronco de haya podrido que se encontraba en el suelo atravesado. El diámetro del tronco sobrepasaba los 10 metros y mostraba una oquedad repleta de unos parásitos necrófilos que se alimentaban de la madera en descomposición.

Casualmente cayeron los tres dentro de dicha oquedad, quedando esporas y micelios esparcidos por las cabezas de los montañeros. Afortunadamente el suceso no quedó más que en un susto del que se repondrían de inmediato.

No tardaron en llegar al refugio donde tenían previsto pasar la noche.

Y fue justo a la salida del hayedal, desde donde se divisaba un magnífico refugio como salido de un cuento de hadas con distintas clases de piedra rodeando una explanada repleta de finas leguminosas en flor.

Quedaron perplejos y atraídos por un cierto influjo caminaron como poseídos hacia la más grandes de las casas y sin articular palabra y con movimientos mecánicos, extendieron las esterillas, sacaron los sacos y se pusieron a dormir.

Fue a media noche cuando a Poli lo despertó un tremendo dolor en el tobillo que le había venido molestando durante el día. Pero por unos instantes se olvido del dolor, porque le sorprendió ver a Lidón sentado en una de las sillas del refugio comiéndose su pierna recién amputada con un hacha que se encontraba en la puerta del refugio.

¿Pierna necrosada de uno de los tres montañeros?
¿Pierna necrosada de uno de los tres montañeros?

De repente, el insoportable dolor del tobillo le recordó a Poli el motivo de su insomnio y rápidamente se quitó el calcetín de la pierna derecha y pudo ver cómo el pie estaba totalmente necrosado y poco a poco iba avanzaba la necrosis hacía arriba. En un acto reflejo, cogió el hacha que estaba al lado de la única pierna que le quedaba a Lidón rodeada de un charco de sangre. Asestó un golpe seco como si de un profesional de la materia se tratara y cortó de una vez el pié por encima del tobillo. Muy sorprendido por el suceso, miró a Lidón y le preguntó:

-¿Está buena tío? Estoy enmallao, es que no hemos cenado ni pollas.

-¡Está que te cagas!, pero deja de parlotear y a comer.

Y comenzó a devorar su pie, con un hambre de lobo.

En menos de 10 minutos a los respectivos miembros solo le quedaban los huesos limpios de cualquier resto de carne o sangre.

Se miraron el uno al otro con los ojos desorbitados y acto seguido alumbraron a Pelis con los frontales y, horrorizados, que su cuerpo estaba totalmente necrosado.

Nunca mas se supo de los cuerpos de los tres montañeros, desaparecieron de la faz de la tierra. Las continuas búsquedas de los equipos de rescate por parte del SEREIM, cuerpo de bomberos y grupos de amigos, resultaron infructuosas.

Hasta que un buen día, años mas tarde, Fransua, un montañero francés que andurreaba con su perro por los aledaños de la zona de la desaparición, un Tequer de pelo grueso pero corto de unos dos años de edad, un rastreador nato, cuando pasaron por el tronco de Haya donde tropezaron los tres montañeros, inexplicablemente comenzó a ladrar como un poseso mirando al misterioso tronco. Fransua se acercó e intentó moverlo pero era totalmente imposible, porque era de unas dimensiones tremendas, pero consiguió fracturar un pedazo encontrando bajo este una serie de huesos, que resultaron ser de los tres desaparecidos, uno era un esqueleto completo, otro era un pie y el otro un pie con su tibia.

La historia conmovió a todo el país, hasta tal punto, que apareció en todos los noticiarios como noticia de primera plana y no tardó mucho en convertirse en una leyenda a la que los oriundos no dudaron en sacarle el máximo provecho vendiendo estampitas, muñecos de los montañeros mutilados y un sin fin de historias donde se perjuraba haber visto sus almas divagar, incluso el nombre del afamado pico se vio sustituido por el de La Mesa de los Tres Necrófilos

Fin

[author] [author_image timthumb=’on’]https://www.panoramicas360.net/thumb-poli.jpg[/author_image] [author_info]Esta entrada es de Poli gran montañero, mejor amigo y compañero de fatigas.

En este mismo blog ha escrito otras dos entradas. Puedes verlas haciendo clic en las enlaces de abajo:

[/author_info] [/author]

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