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Panorámica en el Kungsleden cerca de Sälka

Kungsleden, 120 kilómetros de trekking en solitario por el círculo polar

Trekking en Suecia

El Kungsleden de Suecia (Camino del Rey) es uno de los trekkings más famosos del mundo y es considerado por muchos como el mejor. Tiene 460 kilómetros divididos en cinco secciones de las que recorro en solitario la primera, casi 120 kilómetros que transcurren en su totalidad al norte del círculo polar

Nunca me había planteado ir al círculo polar ártico, de hecho, mi idea para los 10 días de vacaciones que tengo en junio es ir al Atlas marroquí. Sin embargo, unas temperaturas anormalmente altas en el mes de mayo me hacen cambiar de idea y buscar alternativas más frescas.

Mirando trekkings por el norte de Europa encuentro el Kungsleden, un recorrido sencillo y sin grandes desniveles perfecto para recorrer en solitario. 

Trekking del Kungsleden

El Kungsleden o Camino del Rey, es un trekking que discurre por Suecia al norte de los límites del círculo polar. La ruta completa une las localidades de Abisko en el norte y Hemavan en el sur. No obstante se pueden realizar tramos más cortos saliendo y llegando a diferentes puntos de la ruta. Las posibilidades son ilimitadas. 

De los cinco tramos en que se divide, el primero tiene fama de ser el más bonito y es el más visitado, y de este su primera etapa la más concurrida. Muchos senderistas la hacen de ida y vuelta en el día.

Introducción

Los orígenes de este trekking se remontan a finales del siglo XIX, cuando se proyectaba una línea ferroviaria para el transporte de mineral y la Asociación Sueca de Turismo (STF) -que ya existía- aprovechó la ocasión para hacer accesible a visitantes y turistas la región de Laponia.

Se empezaron a construir refugios en 1920, y en 1926 ya estaba listo el tramo entre Abisko y Kvikkjokk, más o menos la mitad de recorrido que existe a día de hoy. Dos años más tarde ya se empleaba el término “Kungsleden”. La ampliación definitiva hasta Hemavan se produjo en 1975, cubriendo una distancia total de unos 460 kilómetros.

El Kungsleden discurre por los Alpes Escandinavos atravesando bosques de abedules, lagos, ríos, cuencas glaciares, cadenas montañosas y zonas de tundra ártica con extensos páramos abiertos. Además cruza algunas aldeas y cuatro parques nacionales -Abisko, Stora Sjöfallet, Sarek y Pieljekaise-.

En general el sendero es sencillo, está bien señalizado y es fácil de seguir. Además, hay tramos acondicionados con tablones de madera que permiten cruzar cómodamente zonas pantanosas o encharcadas. 

Típicos tablones de madera del Kungsleden
Típicos tablones de madera del Kungsleden

Sin embargo, hay que vadear ríos de agua muy fría y en ocasiones con corriente considerable, aunque si bajan con fuerza, existen puentes por donde cruzar.

Esta travesía, fácil para cualquiera habituado a caminar en montaña, recorre la recóndita región de Laponia, el hogar del pueblo sami, por cuyas aldeas, viviendas tradicionales (kator), recintos de renos (rengärden) y chozas pasa el sendero. Su cultura tradicional ha estado fuertemente influida por la caza, la pesca y la cría de renos. De hecho, la estrecha relación de los sami con los renos ha sustentado su existencia desde la edad de hielo.

Hoy día tan solo un 10% de ellos son nómadas y viven del pastoreo de este animal. En cualquier caso, cruzarse con renos es relativamente fácil, y es importante respetarlos y evitar asustarlos.

También este es el hogar de osos pardos, glotones, linces, lobos y zorros árticos; todos desconfían de los humanos y es poco probable verlos. Algo menos esquivos son las nutrias, lemmings, alces o perdices nivales y con suerte, es posible cruzarse con alguno.

Por último, hay muchas plantas árticas y bayas comestibles que ante la duda o desconocimiento es mejor no probar.

Cuando ir al Kungsleden

Aunque el Kungsleden se recorre en invierno con esquís, trineos o motos de nieve, y en dicha época se puede disfrutar del paisaje iluminado por las auroras boreales, este artículo trata exclusivamente de la temporada de verano cuando los refugios están abiertos. Suelen hacerlo desde mediados de junio hasta finales de septiembre.

Dependiendo del año puede haber una gran diferencia entre hacerlo en junio o septiembre -con posibilidad de encontrar abundante nieve-, o julio y agosto, donde probablemente no la pisaremos.

Vistas al río desde el refugio de Sälka
Vistas al río desde el refugio de Sälka

La época elegida condiciona el estado de la ruta y la cantidad de gente que veremos.

En mi caso, recorro el Kungsleden a mediados de junio, justo la semana que abren los refugios, y me cruzo con muy poca gente, en alguna jornada una única persona. Además, en dos refugios estoy solo en la habitación. Me consta sin embargo, que en agosto muchos se llenan.

Por otra parte, las condiciones climáticas que encuentro son algo más severas de lo que esperaba, con abundante nieve en dos etapas, que en algún momento me sobrepasa la rodilla.

La lluvia, el viento y los cambios bruscos de tiempo son habituales incluso en agosto.

Transporte 

Llegar al Kungsleden y moverse por los alrededores tiene fama de ser complicado, y es lógico si tenemos en cuenta lo remoto de la región.

Conviene planificar bien las opciones para ir y volver teniendo en cuenta que no todos los días hay transporte y los que hay, tienen muy poca frecuencia horaria. En la última jornada habrá que hacer coincidir el fin de etapa con el horario de autobuses.

Llegar a Abisko -donde, al igual que la mayoría de senderistas, inicio la ruta-, es relativamente sencillo ya que existen trenes directos desde Estocolmo y autobuses desde los aeropuertos de Kiruna y Narvik (aeropuerto de Evenes). En cambio, llegar y salir de las secciones intermedias es complejo y requiere de una meticulosa planificación.

Existen varios sitios web que ayudan en esta tarea. Una herramienta imprescindible es la web de los ferrocarriles suecos que incluye información ferroviaria y permite realizar consultas y reservas incluidas combinaciones de tren y autobús. También son muy útiles las páginas web de las empresas locales de autobús Länstrafiken i Norrbotten y Nikkaluoktaexpressen

En mi caso, solo compro por anticipado el vuelo de Estocolmo a Kiruna, el resto, que serán trenes y autobuses, los adquiero sobre la marcha. Esto me permite libertad de movimientos.

Compartimento del tren que me lleva de Kiruna a Estocolmo
Compartimento del tren que me lleva de Kiruna a Estocolmo

Sin embargo, precisamente por la libertad con que cuento, no planifico la vuelta y coincide que el día que pretendo terminar no hay trenes a Estocolmo. 

Por suerte, lo descubro con tiempo suficiente para hacer un cambio de planes que me permite, a costa de cambiar la ruta, acortar un día y llegar sin problema al tren.

Kungsleden y medio ambiente

Una de las cosas que me llama la atención de Suecia es que, tanto personas como administraciones, están profundamente comprometidos con el medio ambiente, comprometidos de verdad. 

La STF apuesta por descubrir Suecia de un modo lo más sostenible posible, y dedica mucho esfuerzo y recursos a cuidarlo.

Desde la asociación hacen lo posible por reducir la huella de carbono y alterar al mínimo el entorno. Por una parte, el transporte de suministros a los refugios se reduce al mínimo y se hace sobre todo en invierno. De este modo el ruido y las molestias de los helicópteros se reducen. Por otra parte, los refugios están preparados para reducir residuos y mejorar la sostenibilidad. Todos ellos cuentan con letrinas y separadores de basura, donde podremos dejar, no toda, pero sí la que es posible reciclar. 

Algunos de los consejos que dan desde la asociación son los siguientes:

  • Viaja en tren y autobús.
  • Compra solo lo necesario, pide prestado o alquila equipo.
  • Compra lo mínimo y reduce tu basura.
  • Utiliza productos que no contaminen el agua para limpiar los utensilios. 
  • Separa y recicla en los contenedores que hay en los refugios.
  • Llévate la basura no reciclable contigo.
  • Deja todo al menos tan bien como lo has encontrado.

Desde aquí ánimo a todo aquel, no solo que recorra el Kungsleden sino que salga al monte, a que siga estas recomendaciones.

Alojamiento en refugios o acampada

Tres de las cinco secciones del Kungsleden cuentan con refugios del STF con guardas y distintos servicios. Se conocen como mountain cabin (fjällstuga en sueco). Los más básicos ofrecen habitaciones compartidas con estufa, cocina con menaje y gas, y letrinas. Mientras que los más completos cuentan además con tiendas e incluso saunas. Algunos, ya sean sencillos o completos, tienen habitaciones de secado, donde se deja la ropa y botas mojadas junto a un calefactor, para encontrarlo al día siguiente seco y preparado para la etapa. 

Suelen estar formados por varias cabañas cercanas, cada una de las cuales con una función. En una encontramos la recepción y la tienda, mientras que en otras están las letrinas, las habitaciones o las saunas. Algunos de estos refugios parecen pequeñas aldeas.

Refugio de Sälka
Refugio de Sälka

Hay que llevar saco de dormir o saco sábana. Por otra parte, no tienen servicio de restauración, ni electricidad. Tampoco agua, que se coje en vasijas metálicas de los ríos, lagos o arroyos cercanos. Mientras la vasija este llena se puede usar pero hay que rellenarla al terminar.

En general la norma es: lo que uses déjalo igual que lo has encontrado. Esto aplica, para la leña de las estufas -que se encuentra fuera de las cabañas apilada, pero que hay que cortar, preparar y dejar dentro para que el próximo que llegue la encuentre seca-, y para la limpieza.

Mención aparte merecen los mountain stations (fjällstation en sueco), auténticos complejos hoteleros en plena naturaleza que ofrecen servicios de restauración, actividades guiadas, alquiler de bicicletas y esquís, wifi y tiendas de montaña con todos los artículos que podamos imaginar para la ruta e incluso souvenirs.

Esta red de refugios hace posible que los senderistas que quieran ir con una mochila ligera puedan hacerlo a cambio de pagar por los servicios. Los precios varían de unos refugios a otros, pero los más económicos rondan los 400 SEK mientras que los más caros los 800 (precios de junio 2022). Todos tienen descuentos para los socios del STF (más adelante explico cómo asociarse).

Sin embargo, ir por libre y acampar es parte de lo que convierte el Kungsleden en una experiencia tan especial. Además, en Suecia existe lo que se conoce como el derecho de acceso público (Allemansrätten), que permite transitar libremente por el campo, hacer acampada, encender hogueras, pescar en lagos… 

Este derecho, que aunque aparece reflejado en la constitución del país es más una herencia cultural que una ley, puede verse limitado en parques nacionales y reservas naturales donde es posible que solo se pueda acampar en áreas acondicionadas y no estén permitidas las hogueras. En caso de duda lo mejor es preguntar a los guardias de refugios.

Los suecos se sienten orgullosos de este derecho y son extremadamente responsables con el cuidado del medio ambiente y el entorno para poder seguir disfrutando de él.

Vista del río y las montañas desde el interior de la tienda
Vista del río y las montañas desde el interior de mi tienda

Mi recomendación es combinar ambas experiencias. Por una parte tratar de ser autosuficiente y disfrutar de la acampada libre, y por otra pasar alguna noche en refugios, donde podremos conocer el ambiente y a otras personas. 

Por cierto, si duermes en los refugios tienes derecho a todos los servicios que ofrece, mientras que si haces acampada libre, puedes pagar por los servicios que quieras disfrutar, por ejemplo la sauna. Las letrinas las puede usar todo el mundo de forma gratuita.

También puedes pagar por la estancia de un día en el refugio (40 SEK) que da derecho a usar la cocina y habitación de secado. Yo lo hice en las dos jornadas en las que combiné etapas.

En los refugios es posible pagar con tarjeta.

Refugios libres o de paso

Existen además, lo que en Pirineos, Sierra Nevada, Picos o Alpes conocemos como refugios libres y que aquí llaman refugios de paso. Se trata de refugios sin guarda, y suelen estar ubicados a mitad de camino entre dos refugios guardados.

Aunque están pensados para descansar durante la etapa, se pueden usar para dormir en caso de necesidad o emergencia. Cuentan con estufa aunque no siempre tienen leña. También suelen tener teléfono de emergencia.

Yo paro en el que hay en el puerto de Tjäkta para protegerme de una intensísima lluvia y merendar, y me parece muy completo, limpio y cuidado. 

Sendas balizadas

El Kungsleden cuenta con una excelente señalización y es muy fácil de seguir. Existen dos tipos de señales: las de invierno y las de verano.

La señalización de invierno la forman postes verticales con un aspa roja en lo alto.

La de verano se compone de postes verticales en los puntos de salida y cruces, puntos rojos e hitos de piedra.

Señal vertical en el Kungsleden
Poste vertical

Aunque ambas rutas van muy cerca la una de la otra y en ocasiones coinciden, la de invierno cruza lagos y ríos que durante el frío invernal están helados y permiten atajar, pero que no es posible atravesar en verano, así que es importante seguir las marcas de la época del año en que nos encontremos.

Las pasarelas de madera, que sirven para evitar enfangarse en zonas pantanosas o encharcadas, son muy frecuentes, y aunque no forman parte del balizamiento, son un buen indicador de por dónde va la ruta.

Qué llevar

En este tipo de trekkings de varios días, es fácil caer en el por si acaso y terminar cargando con más peso del necesario. Cuanto más ligera sea nuestra mochila más a gusto caminaremos. Por otra parte, hay un mínimo de cosas que no deben faltar. En el equilibrio está la clave.

El calzado es de vital importancia, la recomendación general son las botas de caña alta, aunque yo me decanto por unas Millet Trident Guide, una zapatilla técnica de alpinismo que me ha acompañado en un montón de rutas y con la que me siento muy a gusto. También llevo unas Crocs que uso al final de cada etapa y para cruzar algunos ríos. Son ligeras y cómodas, y permiten descansar los pies después de cada jornada.

Hay que ir preparado para el frío y la lluvia aunque también para el sol y el calor.

Mi mochila durante el Kungsleden
Mi mochila durante el Kungsleden

El equipaje que yo llevo para seis días de ruta que finalmente se reduce a cinco, es el siguiente:

Documentación

  • DNI.
  • Tarjeta sanitaria europea.
  • Tarjeta de un seguro de viajes del que dispongo.
  • Tarjeta de crédito.
  • Tarjeta de la Svenska Turistföreningen (STF).

General

  • Mochila de 50 litros.
  • Tienda campaña de dos plazas (1.700 grs). En principio me iba a llevar de una plaza, pero la probé durante una ruta entre Quatretondeta y el Plá de la Casa y resultó imposible cocinar dentro. A costa de más peso me llevo la grande en la que puedo hacer vida en caso de mal tiempo.
  • Cubremochila.
  • Esterilla.
  • Saco de dormir verano, eche de menos el de invierno, aunque en pleno verano entiendo que será suficiente. 
  • Bolsa de basura para guardar el saco. Evita que se moje en caso de lluvia o de caer en un río.
  • Máscara para dormir. Los días tienen 24 horas de luz y dormir sin ella creo que puede ser complicado.
  • Varias bolsas, de las de fruta de los supermercados, para proteger el mapa, el móvil, la ropa…
  • Palos para caminar.
  • Gafas de sol.
  • Silbato.
  • Mini trípode.
  • Cantimplora de 0.8 litros. 
  • Pastillas potabilizadoras. Los suecos no las usan, pero yo preferí hacerlo.
  • Cordino fino auxiliar.
  • Cinta americana.
  • Libreta y lápiz.
  • Manta térmica.
  • Bolsa basura.
  • 3 paquetes de Kleenex.

Electrónica

  • Libro electrónico.
  • Cámara de fotos Canon PowerShot G7 X Mark II con 2 baterías.
  • Reloj multideporte Polar Vantage M.
  • Teléfono móvil, lo apago en Abisko y lo vuelvo a encender 4 días más tarde en Kebnekaise en cuyo refugio hay wifi.
  • Cargador. Aunque durante la ruta no se puede usar, si en trenes y autobuses.
  • Power bank.
  • Frontal. Lo llevo por si acaso, pero resulta completamente innecesario ya que los días tienen 24 horas de luz.

Menaje

  • Infiernillo con escudillómetro.
  • Taza.
  • Navaja, tenedor y cuchara.
  • 2 botellas pequeñas de gas. Con una habría sido suficiente.
  • Mechero.

Botiquín

  • Paracetamol.
  • Ibuprofeno.
  • Antidiarreico.
  • Antiséptico.
  • Corticoide para la irritación de la piel causada por picaduras.
  • Repelente de mosquitos.
  • Crema solar.
  • Crema de cacao.
  • Compeed.
  • Tiritas.
  • Puntos de sutura.
  • Tijeras.
  • Pinzas.

Orientación

  • Mapas y brújula.
  • Dos folletos, incluidos con los mapas con información práctica de la ruta.

Higiene

  • Gel ducha en envase pequeño.
  • Toalla pequeña de microfibra.
  • Bañador. No lo uso.
  • Cepillo y pasta dental.
  • Toallitas húmedas.

Ropa

  • 2 calzoncillos.
  • 3 pares de calcetines.
  • 2 camisetas térmicas. Una para usar durante la actividad y otra para reposo. 
  • 1 pantalón térmico.
  • 1 pantalón largo de montaña.
  • 1 camisetas técnicas de montaña de manga corta.
  • Forro polar.
  • Chaqueta ligera impermeable / transpirable.
  • Chaqueta de plumas.
  • Zapatillas de montaña. En lugar de botas.
  • Crocs. Perfectas para caminar durante las acampadas, en los refugios y para cruzar ríos.
  • Gorra para sol.
  • Gorro.
  • Braga cuello.
  • Polainas. Me vinieron bien, no solo para la nieve, también para zonas embarradas.
  • Poncho para la lluvia.

Agua y comida

Al contrario a lo que estoy acostumbrado, en el Kungsleden se puede coger agua prácticamente durante toda la ruta. Agua además, aparentemente muy pura que los suecos beben directamente del río, lago o arroyo. Por mi parte, la purificó con pastillas de cloro ya que no quiero tener problemas intestinales que den al traste con mis planes, más aún yendo como voy solo.

En cuanto a la comida, cargo con la necesaria para cuatro días, aunque a la llegada al primer refugio me doy cuenta que podía haber ido algo más ligero porque los que tienen tienda están muy bien abastecidos. En concreto llevo:

  • 8 bolsas de comida liofilizada de Decathlon. 4 para cenar y 4 para desayunar.
  • 12 barritas energéticas.
  • 2 tuppers pequeños de frutos secos naturales mezclados por mi.
  • 3 paquetes de galletas Dinosaurio (vienen 4 por paquete).
  • 6 onzas de chocolate Valor puro.

Además, durante la ruta compro algunas cosas en un par de refugios.

Libros, mapas y páginas web

El libro Trekking the Kungsleden de la editorial Cicerone (en inglés) es mi mejor aliado para preparar la ruta. La información que ofrece es completa y detallada.

Solo me arrepiento de no echarlo en la mochila porque me habría servido de consulta también durante el trekking.

En cuanto a los mapas, llevo dos a escala 1:50.000 de la Editorial Norstedts realizados en colaboración con la STF. Incluyen una pequeña guía con muy buena información, sobre todo de los refugios. 

Los adquiero antes del viaje por internet, pero imagino que estarán disponibles en la tienda del refugio de Abisko.

Son los siguientes:

En cuanto a las páginas web que me han servido de referencia son las siguientes:

Cobertura móvil y teléfonos de emergencia

En el Kungsleden no hay cobertura móvil, pasados 5 kilómetros de la salida en Abisko es más práctico llevar apagado el teléfono porque la señal es nula.

Bien pensado, esto más que un inconveniente es una ventaja ya que permite desconectar y centrarse en las vistas, la naturaleza y el viaje.

Por este motivo, aunque en las montañas suecas existe un servicio de rescate coordinado por la policía para ayudar en caso de incidentes o accidentes, contactar con ellos no es fácil.

Solo es posible hacerlo desde los teléfonos de asistencia que hay tanto en refugios como en algunos puntos a lo largo de la ruta. Los que hay, están indicados en los mapas que llevo con un icono, y al igual que en el resto de Europa el número es el 112, y es gratuito. En cualquier caso, estos teléfonos llaman exclusivamente al servicio de emergencias.

Por este motivo, lo más probable es que sea otra persona la que se encargue de dar el aviso, o nosotros avisemos si vemos algún percance. Es importante proporcionar la siguiente información al servicio de rescate:

  • Quién llama.
  • Qué ha ocurrido.
  • Número de víctimas y tipo de lesiones.
  • Hora del accidente.
  • Ubicación lo más precisa posible.
  • Meteo y visibilidad.

Meteorología en el Kungsleden

El tiempo en el Kungsleden puede ser cambiante e impredecible. En un mismo día podemos pasar del cielo despejado y el calor, a la lluvia, la niebla e incluso la nieve, en cuestión de minutos.

Hay que prestar especial atención al viento, que en ocasiones puede ser intenso y hace que la sensación térmica descienda notablemente.

Todos los refugios tienen partes del tiempo para los próximos tres días, y conviene consultarlos para saber qué nos espera.

Asociarse a Swedish Tourist Association (STF)

Ser miembro de la STF, además de apoyar el trabajo que llevan a cabo desde la asociación, que entre otras cosas incluye el mantenimiento de la ruta y refugios, tiene algunas ventajas:

  • Precios reducidos en los alojamientos de la STF.
  • Descuentos en actividades y cursos.
  • Seguro de accidentes.

En mi caso, mientras organizo el viaje dudo entre ampliar las coberturas de mi licencia federativa en montaña, pero opto por asociarme al STF porque además del seguro, incluye los citados descuentos. Puedes hacerlo aquí.

Mi experiencia en el Kungsleden

Mi idea inicial es recorrer la primera sección del Kungsleden que comienza en Abisko y termina en Saltoluokta, pero sobre la marcha me veo obligado a cambiar el destino porque cotejando los horarios con el guarda del refugio de Sälka, me doy cuenta que el día que pretendo terminar no hay trenes a Estocolmo. Así pues, modifico el final de la ruta a Nikkaluokta -con lo que reduzco un día mi estancia en el Kungsleden- desviandome en Singi hacia el este en lugar de continuar dirección sur.

Antecedentes

Un día después de mi llegada a Estocolmo cojo un avión a las 7 de la mañana con destino a Kiruna.

Kiruna, la ciudad más septentrional de Suecia, se encuentra en el corazón de Laponia. Es el hogar del famoso Hotel de Hielo y de la mina subterránea de hierro más grande del mundo. También es la puerta de entrada al Parque Nacional de Abisko, donde comienza el Kungsleden y el destino de auroras boreales mejor valorado del mundo.

Una curiosidad de esta población es que debido a las enormes galerías de la mina, que se encuentra justo debajo de la ciudad, el suelo se está agrietando y hundiendo, por lo que existe un plan para trasladarla a tres kilómetros de su actual ubicación.

En el aeropuerto de dicha localidad tomo un autobús que me lleva al centro, donde 5 horas más tarde sale otro dirección Abisko, punto de inicio del Kungsleden.

Es precisamente en el autobús a Kiruna donde conozco a Nadine, una chica nacida en la Alemania del este que vive en Estocolmo desde hace 20 años. Ella también se dirige a Abisko. Va a realizar un curso de formación siguiendo la primera etapa del trekking.

Enseguida congeniamos y gracias a ella las 5 horas de espera en Kiruna se hacen amenas y entretenidas.

Al llegar al centro, que a ambos nos parece desolado y sin vida, buscamos un lugar donde almorzar. Resulta que la migración del pueblo a su nuevo emplazamiento comenzó hace ya tiempo y nos encontramos en la zona que va a ser abandonada, quizá por eso parece tan triste.

En cualquier caso, encontramos un café muy curioso -decadente y poco atractivo por fuera, pero moderno y encantador por dentro- donde pasamos varias horas hablando y comiendo. 

Al abandonar el local nos dirigimos a la iglesia de Kiruna (Kiruna Pastorat), una de las iglesias de madera más grandes de Suecia. La vemos por fuera, por dentro y damos un paseo por los alrededores. Cuando queremos darnos cuenta, quedan apenas 20 minutos para que salga el autobús. 

Iglesia de Kiruna
Iglesia de Kiruna

Una vez en ruta tenemos un susto. Un reno cruza la carretera y el conductor se ve obligado a pisar con fuerza el freno para evitar colisionar. Este hecho intrascendente me hace caer en la cuenta de lo salvaje y remoto de la región donde me encuentro.

Por suerte el susto se queda en eso, un susto, y 90 minutos después de salir Kiruna llegamos a Abisko donde me separo de Nadine. Ella se queda en el refugio alojada y yo inicio la ruta, aunque antes me pasó por la tienda para comprar un par de botellas de gas y un mechero. Además aprovecho para consultar un par de dudas a los guardas.

Seis días más tarde, de regreso a Estocolmo, llamo a Nadine y disfruto con ella, su pareja y sus amigos del midsommar, la fiesta más popular e importante de Suecia. ¡Qué buena suerte he tenido encontrándola!

Jornada 1. Abisko – Abiskojaure

Etapa 1. 15,04 kilómetros.

Toma de contacto con el Kungsleden.

Son las 16:30h cuando atravieso la puerta de entrada del Kungsleden, un curioso monumento formado por tablas de madera y troncos de abedul en el que están escritas todas las etapas y puntos señalados del trekking.

Puerta de entrada al Kungsleden
Puerta de entrada al Kungsleden

El cielo está despejado y la temperatura es agradable, unas condiciones perfectas para comenzar la aventura. 

Esta tarde voy a cruzar, prácticamente en su totalidad, el Parque Nacional de Abisko. Comienzo adentrándome en un frondoso bosque de abedules que discurre junto al río del mismo nombre. 

Cruzo un puente colgante de metal, el primero de una larga lista que voy a encontrar a lo largo de la ruta, y poco después llego a un área de descanso. Cuenta con bancos, letrinas, un pequeño almacén con leña, herramientas para cortarla, instrucciones de cómo hacerlo y varias barbacoas. Me llama la atención no solo los servicios de que dispone, también que todo se encuentra en perfecto estado.

Este lugar, cuyas vistas a las montañas circundantes y al río con su cañón son impresionantes, es el único en el Parque Nacional donde está permitida la acampada libre.

El bosque de abedules va perdiendo densidad y me alegro, no solo porque la vista se abre a las montañas de los alrededores, sobre todo porque de sus ramas cuelgan unas orugas muy pequeñas que me van cayendo encima según avanzo. Cada cierto tiempo me las tengo que sacudir y no resulta muy agradable. Por lo visto se trata de un parásito que aparece en distintas zonas del bosque cada varios años.

Después de algunos kilómetros llego al lago Àbeskojavri por cuyo lateral continúa la ruta. Lo bordeo hasta otro puente colgante que permite cruzar el caudaloso río Kamajåkka. Poco después está Abiskojaure, final de etapa.

Puente colgante que cruza el río Kamajåkka, muy cerca de Abiskojaure
Puente colgante sobre el río Kamajåkka, muy cerca de Abiskojaure

Mi idea inicial para esta primera noche es acampar, pero llevo dos días seguidos levantándome a las 4 de la mañana y quiero descansar bien para acometer las próximas etapas en condiciones, así que decido dormir en el refugio.

La guarda, una señora de unos setenta años, me cuenta que es voluntaria y que viene aquí todos los veranos desde que se jubiló. 

Dedica un buen rato a explicarme el funcionamiento de las cabañas, las letrinas, el agua, el gas y la sauna, que me advierte que no puedo usar porque cierra a las 21:00h, son menos cuarto y a la sauna hay que dedicarle más tiempo.

También me muestra una playa de arena que se encuentra en el río junto a una de las cabañas y me recomienda darme un baño, pero hace más bien frío e imagino que el agua estará helada así que declino la oferta.

Me instalo en el refugio en el que comparto habitación con un irlandés y su hijo de trece años que han venido juntos al trekking. Son muy agradables y mantenemos una amena conversación. 

También hay un francés al que han instalado en la habitación de al lado y con el que mañana y pasado volveré a coincidir. A pesar de que ambos viajamos solos, no terminamos de congeniar y apenas intercambiaremos un par de frases hechas.

Ceno y me acuesto temprano, estoy agotado así que enseguida caigo como un tronco.

Mapa de la ruta entre Abisko y Abiskojaure

Jornada 2. Abiskojaure – Alesjaure

Etapa 2. 22,81 kilómetros.

El descubrimiento de los grandes espacios abiertos de Laponia.

Me levanto con las pilas a tope y a las 8:30h ya estoy en marcha.

Por delante tengo la etapa más larga de esta primera parte del trekking, aunque en mi caso, como un par de jornadas junto etapas, dos días haré más kilómetros que hoy.

Comienzo recorriendo el mismo bosque de abedules por el que camine ayer, aunque no tardo en abandonarlo y tras una pequeña subida, me interno en un extensísimo valle desprovisto de árboles pero sembrado de lagos glaciares. En el horizonte destacan las imponentes murallas del macizo de Kåtotjåkka.

Observando la tundra ártica
Observando las montañas y la tundra ártica

El lugar se siente remoto y auténtico, y es que me encuentro en la tundra ártica, uno de los biomas más fríos y extremos del planeta. 

Disfruto caminando por estos espacios abiertos, formados por pastos y brezales, y rodeados de montañas manchadas de nieve. Me siento el protagonista de un documental de la 2, y creo que sin saberlo, esto es lo que venía a buscar al Kungsleden.

Llego a un pequeño embarcadero donde hago una parada para comer e hidratarme. Aquí, en temporada alta, es posible coger un barco hasta el final de la etapa, lo que ahorra 4 kilómetros de caminata. Pero estoy fuera de temporada y de momento el servicio no está en marcha. En cualquier caso no tenía intención de usarlo.

Cerca de mi destino y al otro lado del lago veo unas casas diseminadas y prácticamente al mismo tiempo me cruzo con un reno. Las casas son un asentamiento de verano de los sami y el reno, un animal de gran importancia para ellos, lo que me parece una simpática coincidencia. Paso un largo rato fotografiando al animal antes de continuar. 

Reno en las proximidades de Alesjaure
Reno en las proximidades de Alesjaure

Al llegar al extremo sur del lago, que por cierto, es el más elevado de Suecia, encuentro las cabañas del STF en un alto con vistas excepcionales.

Aunque mi intención para esta noche es acampar, hago una parada en el refugio para comprar algunas cosas con las que completar mi monótona dieta.

Vuelvo a la ruta, cruzo un largo puente colgante sobre el río Alesätno y justo después encuentro un lugar maravilloso donde montar la tienda. Se trata de un meandro junto al río con vistas a las montañas. Aquí me instalo.

Acampada junto al río Alesätno
Acampada junto al río Alesätno

A última hora, justo cuando me pongo a preparar la cena, empieza a llover, así que me toca trasladar todo al interior de la tienda. Me alegro de haber cargado con el peso extra de una tienda grande que me permite hacer vida dentro.

Ceno y me meto en el saco pensando que, pese a que no he visto el sol en todo el día, ha sido una magnífica jornada en la que he disfrutado y conocido, aunque someramente, la tundra ártica.

Mapa de la ruta entre Abiskojaure y Alesjaure

Jornada 3. Alesjaure – Tjäktja – Sälka

Etapas 3 y 4. 15,19 + 14,61 kilómetros.

Nieve, ríos y el puerto de Tjäkta.

He pasado una noche un poco mala. A la lluvia, el viento y la falta de oscuridad -estamos en la época del sol de medianoche y los días tienen 24 horas de luz-, se ha sumado el frío, que sin ser intenso no me permite descansar bien.

Tras desayunar en la tienda y recoger bajo la lluvia me pongo en marcha a las 9:00h.

La primera parte de la ruta se dirige, siguiendo un camino fácil al refugio de Tjäkta. La lluvia, a ratos suave y a ratos intensa, va a ser constante durante toda la jornada.

Caminando bajo la lluvia
Caminando bajo la lluvia

Nuevamente los grandes espacios abiertos desprovistos de vegetación son los protagonistas. También lo es la nieve, que si en la jornada anterior veía en la distancia, en esta va poco a poco haciendo acto de presencia y cubriéndolo todo.

El camino cruza varios ríos y únicamente el primero y el último tienen puente por donde pasar. Saltando de roca en roca y ayudado por los bastones de trekking los voy sorteando sin mayor problema.

Sin embargo, en el Šielmmánjira, que es más ancho y con mayor caudal, no me queda más remedio que descalzarme y mojarme los pies. Al otro lado la nieve lo cubre prácticamente todo y me cuesta encontrar un lugar donde sentarme para volver a calzarme las zapatillas.

El chico francés que conocí el primer día, y con quien desde entonces he coincidido en un par ocasiones, empieza a cruzar justo cuando yo termino de hacerlo. Pasa sin quitarse las botas y sin importarle meter las piernas hasta la altura de las rodillas. Cuando llega a mi lado sus botas están literalmente chorreando.

Cruzando río en las proximidades de Sälka
Cruzando río en las proximidades de Sälka

Una cuesta no muy fuerte pero por nieve profunda y pesada nos separa del calor del refugio de Tjäkta, que se encuentra en la orilla opuesta a los pies de una impresionante pared en un lugar que se siente muy alpino.

Aunque he conseguido mantener los pies secos hasta ahora, en este último repecho, y a pesar de las polainas, la nieve se cuela en el interior de mi calzado y al igual que al francés se me empapan. Si lo sé no hago el esfuerzo de quitarmelas.

Cruzo un último puente colgante y cuando estoy próximo al refugio, el guarda sale a mi encuentro con una infusión caliente, un detalle que agradezco profundamente. 

Entro junto a él en una de las cabañas donde conozco a su mujer. Me cuentan que son voluntarios y que pasan aquí sus vacaciones de verano a cargo del refugio. Este año están especialmente contentos porque les ha tocado este, que es uno de los más aislados de la ruta.

Aunque mi intención es continuar y recorrer la siguiente etapa hasta Sälka, antes hago una larga parada para secar mis cosas y comer cómodamente al calor de una estufa. Esto es senderismo de lujo. 

El francés llega algo más tarde y se instala en otra cabaña. Por lo que me ha dicho hoy pasará aquí la noche. Ya no volvemos a vernos. 

Tras casi tres horas descansando, volver a ponerse en marcha con la que está cayendo y con lo a gusto que me encuentro, cuesta.

La ropa y el calzado se han secado casi por completo, pero al poco de salir las zapatillas están nuevamente empapadas. Y es que la nieve está muy blanda y me hundo hasta más allá de las rodillas.

Cuatro kilómetros al sur del refugio, llego al puerto de Tjäkta que con 1.150 metros es el punto más alto del Kungsleden. Dicen que las vistas desde aquí son de las mejores de la ruta, pero la niebla me impide disfrutarlas.

En el puerto hay un refugio de paso donde hago otra parada. Para mi sorpresa dentro me encuentro con tres jóvenes italianos que están haciendo la ruta en sentido opuesto al mío. Llevan unas mochilas enormes que creo que están llenas de comida, porque no hacen más que sacar viandas que generosamente comparten conmigo. No pueden imaginar cuánto agradezco esta comida tan rica que contrasta con la deshidratada que llevo. El parmesano es lo que más me gusta.

Me despido de ellos y nuevamente en marcha, tras atravesar el paso de Tjäkta, la niebla desaparece, No así la lluvia. 

Emprendo un largo descenso hacia el valle de Tjäktjavagge, que con 30 kilómetros de longitud resulta impresionante. Aunque lo sigo hasta el final de la etapa, las cabañas de Sälka no las veo hasta estar prácticamente encima.

También hoy voy a dormir en el refugio, ayer pasé mala noche, estoy cansado de la lluvia y la nieve, y me apetecen calor y confort.

Me instalo en el refugio que no tiene cuarto de secado, así que dejo mis cosas lo más cerca posible de la estufa con la esperanza de encontrar todo seco mañana. Tampoco hay sauna que por lo visto se quemó el año pasado.

Ceno y en cuanto me meto en el saco me duermo. Y es que, aunque la jornada no ha tenido un gran desnivel, la distancia, la lluvia, la niebla y la nieve me han agotado física y psicológicamente.

Mapa de la ruta entre Alesjaure y Tjäktja

Mapa de la ruta entre Tjäktja y Sälka

Jornada 4. Sälka – Signi – Kebnekaise

Etapas 5 y 6. 14,16 + 16,06 kilómetros.

Caminando junto a las cumbres más altas de Suecia. 

Cuando me despierto nieva y hace viento, un tiempo que no invita a salir del saco. Por suerte mientras desayuno deja de nevar y el viento amaina, y tras unos pocos kilómetros sale el sol.

La ruta entre los refugios de Sälka y Singi continúa recorriendo el extenso valle de Tjäktjavagge por el que vengo caminando desde que ayer cruzara el puerto de Tjäkja. 

Valle de Tjäktjavagge
Valle de Tjäktjavagge

Las vistas de este valle, tanto si miro hacia delante como si echo la vista atrás, son impresionantes. También lo son las de los valles perpendiculares que voy cruzando, plagados de imponentes cumbres y extensos glaciares. Sobre uno de ellos se eleva la montaña más alta de Suecia, el Kebnekaise. 

Este macizo montañoso tiene dos picos, de los cuales la cota sur, permanentemente cubierta de nieve, alcanzaba en los años 60 los 2.103 metros. Sin embargo, debido al deshielo producto del cambio climático ha perdido 24 metros y la rocosa cota norte, con 2.097 metros, es actualmente el punto más elevado del país.

No hay que dejarse engañar por su modesta altura, el macizo se encuentra rodeado de glaciares, y se dice que el 9% del área total de Suecia -aproximadamente el tamaño de los Países Bajos- es visible desde la cumbre.

Al otro lado del valle los oscuros cortados del pico Mádir caen a plomo sobre los pastos alpinos y el río.

No sé si es debido a estas vistas, o al sol y el buen tiempo, pero esta es una de las etapas que más me gustan del Kungsleden.

Paso sin detenerme junto al refugio libre de Kuoperjåkka y poco después llego a un cruce señalizado. Yendo a la izquierda existe un atajo al refugio de Kebnekaise. A la derecha se encuentra el de Singi.

Aunque mi destino hoy es el refugio de Kebnekaise, no tengo ninguna prisa y no veo la necesidad de ahorrar unos pocos kilómetros, prefiero acercarme hasta Singi, hacer allí una parada y continuar después a Kebnekaise.

Llegando al final de la etapa paso junto a un asentamiento de verano de los sami y un recinto vallado (rengärden) con un montón de de renos dentro. Poco después llego al refugio donde paro a comer.

Al contrario que ayer, hoy no me da ninguna pereza ponerme en marcha por la tarde. Y es que el buen tiempo anima a disfrutar de la naturaleza y seguir caminando.

Abandono el valle de Tjäktjavagge y el sendero principal del Kungsleden -que continúa dirección sur hacia Vakkotavare-, para tomar, hacia el este, la variante que se dirige al refugio de Kebnekaise.

Tras una suave subida por terreno rocoso llego al lago Lássajávri primero y a un amplio collado después. Aquí la ruta cambia completamente su carácter. Me encuentro en la cabecera de un angosto valle glaciar con montañas a ambos lados.

Lago Lássajávri y Pico Liddubáktí
Lago Lássajávri y Pico Liddubáktí

A la izquierda se encuentra la pared norte del pico Siŋŋičohkka que tiene casi mil metros verticales. En el lado opuesto con orientación sur los montes igualmente escarpados de Liddubáktis y Skárttaoaivi. Estas impresionantes moles pétreas me hacen sentir muy pequeño.

Gradualmente el valle de Laddjuvagge, que así se llama, se abre y van apareciendo más y más picos hasta los del Kebnekaise, que ya ví por la mañana pero que ahora disfruto desde otra perspectiva. El contraste entre el fondo del valle, llano y sin complicaciones, con las montañas circundantes es brutal.

Poco antes de llegar al refugio de Kebnekaise veo en una loma cercana un grupo de renos pastando. Aunque nada tiene que ver, me recuerda, quizá por la luz, a una ocasión bajando de escalar la Arista de la Ruptura Democrática -en Sierra Nevada-, que vimos también pastando en una loma a un grupo de jabalíes y cabras monteses. 

Descansando en el valle de Laddjuvagge
Momento de relax en el valle de Laddjuvagge

Continúo hacia Kebnekaise, que más que un refugio es un resort, de hecho aquí lo llaman estación de montaña. Tiene de todo, restaurante, tienda, servicios de guiado, albergue con habitaciones compartidas, hotel de lujo y alguna otra cosa. 

Esta es mi última noche y me regaló el alojamiento en el albergue que está dividido en habitaciones de seis. Aunque está muy animado y hay bastante gente, tengo una para mí solo.

Mapa de la ruta entre Sälka y Signi

Mapa de la ruta entre Signi y Kebnekaise

Jornada 5. Kebnekaise – Nikkaluokta 

Etapa 7. 20,56 kilómetros.

Despedida del Kungsleden.

Me despierto temprano y a las 7:00h estoy desayunando en el restaurante. Sí, después de cuatro días comiendo comida preparada he decidido pagar por el buffet y disfrutar de un desayuno en condiciones, además he agotado todas mis provisiones.

Como hasta hartarme y a las 8 estoy en marcha bajo una fina lluvia que no tarda en desaparecer.

Unos kilómetros al este de la estación de montaña, cruzo el río Tarfalajåkka, por donde desaguan los glaciares. La ruta continúa en suave ascenso siguiendo un camino algo pedregoso. El bosque de abedules se vuelve gradualmente más denso a medida que avanzo. Por suerte en esta zona no están las orugas que me encontré en la primera etapa.

Después de 8 kilómetros llego a un embarcadero desde donde es posible tomar un barco por el lago Láddjujávri y acortar la caminata en 6 kilómetros. El viaje dura entre 20 y 30 minutos. Al contrario que en la segunda etapa, aquí el servicio esta operativo. Pero igual que en aquella ocasión, prefiero caminar.

En el embarcadero inferior hay un restaurante, letrinas y alojamiento. Echando la vista atrás veo el lago con el macizo del Kebnekaise al fondo.

El tramo final por una amplia pista está muy transitado. Me cruzo con muchos senderistas, pero también con algún montañero que con toda seguridad tendrá como objetivo ascender el techo de Suecia.

Puerta de entrada a Nikkaluokta, fin del Kungsleden
Puerta de entrada a Nikkaluokta, fin del Kungsleden

La ruta termina en Nikkaluokta, donde hay un restaurante y una pequeña tienda.

Mapa de la ruta entre Kebnekaise y Nikkaluokta

La vuelta a la civilización

Lo primero que hago al llegar a Nikkaluokta es ir al restaurante y darme un homenaje. Un plato de carne de reno y una cerveza artesanal de Kiruna componen mi menú.

Mientras disfruto de la comida, socializo con dos chicas ecuatorianas que me cuentan que viven en Barcelona y que al igual que yo, hoy terminan el Kungsleden. También ellas van a coger el autobús a Kiruna, aunque una vez allí se dirigen a Abisko a pasar allí el midsommar.

Un señor se sienta en mi en la mesa y me da conversación. Después de varios días en soledad, estoy encantado de hablar con el primero que me cruzo.

Me cuenta que tiene 70 años -aunque parece mucho más joven- y que es el conductor de un minibús chárter con el que iba a recoger a unos excursionistas. Sin embargo, ha habido un malentendido y el grupo no vendrá hasta mañana. Tenemos una larga y agradable conversación, y cuando le digo que el autobús de línea que me va a llevar a Kiruna llega justo a la hora en que sale el tren -y si se retrasa lo más mínimo lo perderé- me ofrece la posibilidad de llevarme. Agradezco mucho el gesto y por supuesto accedo.

El viaje con Mágnum, que así se hace llamar este curioso personaje, es muy entretenido. Me cuenta su vida, que me parece de lo más interesante. De madre sami y padre de Estocolmo ha sido fotógrafo, productor de cine y un montón de cosas más. En invierno guía grupos en Abisko para ver y fotografíar auroras boreales. Lo del autobús de hoy le permite unos ingresos extra y además hace un favor a la empresa de transporte que es de un amigo.

Despidiéndome de Magnum en Kiruna
Despidiéndome de Magnum en la estación de Kiruna

Una vez en Kiruna le invito a merendar antes de que me deje en la estación. Allí cojo el tren que 15 horas más tarde me deja en Estocolmo donde doy por finalizada está pequeña aventura.

Consideraciones finales

El Kungsleden es un trekking sencillo pero muy auténtico, que puede recorrer cualquier senderista con algo de experiencia. No requiere una condición física excepcional, pero si estar habituado a caminar con peso durante varios días.

Este trekking es un contraste singular entre civilización y naturaleza salvaje. Por una parte están las sendas -perfectamente señalizadas- y los refugios -situados cada pocos kilómetros y bien equipados-. Por otra la naturaleza inhóspita -el clima cambia rápidamente, tiene extensos espacios abiertos rodeados de imponentes montañas y no hay cobertura móvil-.

Hacerlo en solitario permite exprimir al máximo la experiencia del viaje. Personalmente entablo conversaciones casuales tanto con otros viajeros como con gente local. Conocer a Nadine y Magnum me permite descubrir posibilidades del destino que sin ellos, habrían pasado inadvertidas. 

Además, la soledad facilita la reflexión interior y ofrece la pausa necesaria para mirar alrededor con otros ojos. Aunque también hay momentos en los que resulta aplastante. Momentos en los que echo de menos a mi gente. También de incertidumbre, cuando me veo obligado a tomar decisiones sin poder contar con nadie. Cambiar el final de la ruta a Nikkaluokta fue con toda seguridad la más compleja y dura. 

A la larga la experiencia resulta profunda y transformadora. No solo me he desplazado a otro lugar, también he realizado un pequeño viaje interior.

El Kungsleden ya es para mí una experiencia inolvidable en la que he conocido lugares, pero sobre todo personas muy interesantes. De volver, vendré más días y procuraré hacer jornadas de actividad más cortas. No porque me hayan resultado exigentes, sino porque de ese modo podré ir más tranquilo y emplear más tiempo para conocer gente, disfrutar del entorno y relajarme.

Galería de fotos

Resumen de la actividad

Nivel de esfuerzo Esfuerzo Medio
Duración de la actividad Duración 5 días
Distancia Distancia 118,42 km
Desnivel Desnivel 1.291 m
Dificultad Dificultad Media
Tipo de ruta Ruta Lineal
Entorno y medio
Zona donde se realizó la actividad Alpes Escandinavos
Lugar donde se realizó la actividad Suecia
Zona natural protegida Espacio natural protegido
Tiempo durante la actividad Sol, nubes, lluvia, nieve, viento…

Resumen de la actividad

Nivel de esfuerzo Esfuerzo Medio
Duración de la actividad Duración 5 días
Distancia Distancia 118,42 km
Desnivel Desnivel 1.291 m
Dificultad Dificultad Media
Tipo de ruta Ruta Lineal
Entorno y medio
Zona donde se realizó la actividad Alpes Escandinavos
Lugar donde se realizó la actividad Suecia
Zona natural protegida Espacio natural protegido
Tiempo durante la actividad Sol, nubes, lluvia, nieve, viento…