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Sento caminando por la cresta de Bernia

Cresta de Bernia

Cresta en Alicante

Recorrer la cresta de Bernia es una interesante, variada y completa actividad montañera en la que trepas, rápeles y caminatas se suceden. Se trata de una ruta relativamente sencilla que conviene no subestimar, ya que posee algunos tramos afilados y con patio que requieren destreza y pie firme.

La Sierra de Bernia -donde se desarrollan las dos actividades que a continuación voy a reseñar- se extiende dirección este – oeste perpendicular a la costa mediterránea a lo largo de 10 kilómetros, desde el estrecho de Mascarat hasta el valle del río Algar. Es la divisoria natural entre la Marina Alta y la Marina Baja, e históricamente fue un obstáculo a la comunicación entre ambas. Calzadas romanas y caminos medievales se internaban tierra adentro para superarla, resultando más fácil la comunicación entre Altea y Calpe por vía marítima.

Recorrer la cresta de Bernia, el impresionante dorsal calcáreo, dentado, desnudo y gris que discurre por la zona más alta de la sierra, es una actividad montañera en toda regla. Las trepas, rápeles y largas caminatas se suceden a lo largo de la ruta. Tiene incluso un largo de escalada.

Existen múltiples posibilidades tanto para el inicio como para el abandono, y cada uno puede diseñar la actividad a medida dependiendo de sus ganas, tiempo y destreza. 

De hecho, el inicio real de la cresta de Bernia habría que ubicarlo en el mar Mediterráneo, en concreto en la cala del Racó del Corb junto al Estrecho de Mascarat, y en consecuencia la actividad más completa consiste en empezar en dicha playa y terminar en cumbre de Bernia. Y por supuesto, hay quien lo ha hecho. Que yo sepa, al menos estos tres grandes escaladores: Aleksandar Tristan, Amador Pérez y Miguel Anta, los dos primeros del GREIM y el tercero guía de montaña.

En este artículo cuento dos propuestas mucho más sencillas y al alcance de la mayoría de aficionados a la montaña. La primera, cuyo punto de inicio está situado en la vertical del Forat, es la más habitual. La recorro con mi amigo Sentó hasta el largo de escalada, el resto en solitario. La segunda cuyo punto de inicio se sitúa más al este, la hago íntegramente con Lorena y Pety en una agradable tarde primaveral.

Pety y Lorena en la cresta de Bernia
Pety y Lorena disfrutando de la cresta de Bernia

Pero como ya he dicho hay muchas más posibilidades, de hecho en este blog la tengo reseñada en otras tres ocasiones: Cresta de Bernia, cresta de Bernia 2 y cresta de Bernia 3. Otras opciones senderistas incluyen algún tramo de cresta como parte de una ruta. Por ejemplo, la circular que desde las fuentes del Algar sube a la cumbre de Bernia dando un largo rodeo por el Pas dels Bandolers y que recorre un tramo de cresta que bien puede hacerse sin material de escalada.

En todo caso, las dos propuestas que puedes leer en este artículo son las siguientes:

Cresta de Bernia desde el Forat hasta la cumbre de Bernia

Es Sento quien me propone ir a recorrerla. Como queremos estar pronto en casa vamos a hacer únicamente la parte central entrando desde el Forat y terminando en la cumbre de Bernia (1.128 m). Aún la podríamos haber hecho más corta terminando en el collado del Portixol o incluso antes, junto al largo de escalada, ya que en ambos puntos existen posibilidades de escape. Pero para recorrer un tramo tan corto no me apetece venir hasta aquí.

Material

Llevamos una cuerda de 60 metros y 8’2 mm de diámetro, 8 cintas express (varias largas), material de reunión, descensor y casco. 

No cogemos los pies de gato, en otras ocasiones sí que los he usado aunque únicamente en el largo de escalada. Esta vez he pensado que cargar con ellos para un tramo tan corto no merece la pena.

Acceso

Desde Alicante vamos por la AP-7 dirección Valencia que abandonamos en la salida 64, la de Altea – Calpe. Justo después del peaje hay que coger la carretera CV-755 que sale a mano izquierda y se dirige a Altea la Vella y Callosa de Ensarriá.

Tras pasar el primer municipio hay que ir atentos ya que a mano derecha sale un camino asfaltado que debemos tomar. Tiene tres señales una encima de otra. En la primera pone Sierra de Bernia, en la debajo Fort de Bernia y en la de más abajo Pintures rupestres Ermita del Vicari.

Tomamos este camino y siguiendo el ramal principal llegamos hasta lo más alto de la sierra. Aparcamos junto a unas casas de campo.

La última vez que subí por aquí la carretera estaba en muy mal estado, pero recientemente ha sido asfaltada y ahora la subida es muy cómoda.

Aproximación

Cogemos la pista que sube a la sierra. Está tomada por cazadores apostados en distintos lugares de un barranco esperando que alguno de sus perros saque una pieza. Pasamos rápido no sea que nos confundan.

Antes de llegar a la font del Runar la pista se convierte en una estrecha senda de montaña, y tras dos revueltas se incorpora al PR-CV 7, una bonita ruta circular que recorre toda la sierra.

Seguimos el sendero balizado en dirección este (derecha). Es un camino cómodo que discurre a media ladera con vistas al Mediterráneo. En algo menos de 40 minutos llegamos al Forat, un agujero que cruza la montaña de una vertiente a la otra.

Sento caminando por el PR CV-7
Sento caminando por el PR CV-7

Justo después de cruzarlo, cuando estamos en la cara norte de la sierra, trepamos las paredes de la derecha por terreno sencillo hasta salir a una terraza con gran pendiente por la que continuamos caminando hasta llegar a lo más alto de la sierra. La vista se abre y la panorámica alcanza los 360º. Aquí comienza la cresta. 

Nos ponemos los arneses. De momento no los vamos a necesitar, pero este es el lugar más cómodo para hacerlo.

Cresta de Bernia

Comenzamos a trepar hacia el oeste siguiendo una serie de puntos rojos que hay durante toda la cresta. Los primeros pasos aunque sencillos, resultan los más torpes porque tenemos que hacernos al terreno y al patio bajo nuestros pies.

No tardamos en llegar al primer rápel de apenas 12 metros cuya salida es algo incómoda. Continuamos las trepas y destrepes, y enseguida llegamos al segundo ligeramente más largo y con el último tramo volado.

Nos encontramos con otra trepa que discurre junto a un diedro. Ya nos hemos hecho al terreno y recuperamos la agilidad habitual que requieren este tipo de actividades.

Primeros paso de la cresta
Primeros pasos de la cresta

Llegamos a un collado desde el que se ve el Montgó. También vemos en la ladera norte de la montaña, muy por debajo de donde nos encontramos, un grupo de arruís que nos han oído al pasar y bajan escandalosamente hasta desaparecer de nuestra vista tras una pinada.

El ancho de la cresta se va haciendo progresivamente más ancho y ahora toca caminar un rato hasta llegar a un pequeño murete donde, dependiendo de la destreza de cada uno se puede o no asegurar. 

La última vez que vine, con Fermín de los Carrozas Climbing, lo superamos sin asegurar y en esta ocasión lo hacemos del mismo modo, pero otras veces he preferido sacar la cuerda. Es algo que cada uno debe valorar.

Tras superar el muro llegamos a otro tramo en el que toca caminar y poco después al tercer rápel. Solo recuerdo hacer este rápel en una ocasión, y de eso hace ya unos años. Y es que es mucho más rápido y seguro evitarlo dando un pequeño rodeo por la vertiente norte. Y añado lo de seguro porque la instalación se ve vieja y solo tiene un anclaje.

Rodeamos la instalación del rápel y caminamos de bajada hasta llegar al collado en el que está el único largo de escalada que tiene la cresta. 

Antes de llegar adelantamos a un grupo formado por una chica y tres chicos que están a la sombra almorzando. Aún no lo sabemos, pero son escoceses. 

También nosotros hacemos una parada para almorzar antes de acometer la escalada, pero es rápida porque no queremos que el grupo con el que acabamos de cruzarnos nos adelante, siendo cuatro seguro que tardan.

En el collado hay tres muros de roca verticales que forman dos canales, nos dirigimos a la segunda para situarnos al pie del largo.

Me ato la cuerda al arnés y comienzo a escalar. Los primeros pasos son los más difíciles (V) porque está algo pulido, pero hay un montón de párabolts. Después del tercer seguro la escalada se hace progresivamente más fácil. Una travesía a la izquierda me deja en un espolón ahora ya por terreno sencillo (II+, III).

Paso de largo una reunión y continúo otros diez metros por un tramo sin seguros hasta llegar al último párabolt donde monto una reunión con ayuda de una cinta plana.

Le toca el turno a mi amigo Sento pero está absolutamente desmotivado y quiere irse. Como yo prefiero seguir me pongo de acuerdo con los escoceses para que recuperen el material, de este modo puedo continuar la actividad en solitario. Sento se retira en este punto tomando una senda que baja dirección sur hasta salir al PR CV-7. Quedo con él en la furgoneta.

Cuando el primer escocés llega a la reunión, me da todo mi material y después de charlar un rato con él me despido y continúo el camino hacia la cumbre. Tengo por delante varias trepas, un rápel y un buen pateo que me toca hacer con todo el material que antes teníamos dividido entre Sento y yo.

La cresta se afila de nuevo y la ruta pasa de una a otra vertiente buscando las debilidades de la montaña.

Me cruzo con varias cabras de esas asilvestradas que suelen verse en esta sierra, justo antes de llegar a un buzón que tiene un libro de firmas en el que estampo la mía.

Al lado del buzón está la instalación del último rápel que finalmente no monto ya que es un corto tramo de pared inclinada, lo suficientemente sencillo como para destreparlo. Bajar de este modo resulta mucho más rápido.

Me quito el arnés y guardo el material en la mochila, ya no lo voy a necesitar. 

Dirijo mis pasos al norte alejándome ligeramente de la cresta para rodear una mole rocosa conocida como Penya del Rellotge. Una cuerda fija me ayuda a progresar. 

Sierra de Bernia y Peñón de Ifach al fondo
Sierra de Bernia y Peñón de Ifach al fondo

Algo más adelante, tras rebasar esta peña, hay otra cuerda fija que en este caso ayuda a bajar hasta el Coll del Portitxol desde donde es posible abandonar por la vertiente sur.

Mi objetivo es llegar a la cumbre así que continúo por la ladera de enfrente. Este es uno de los tramos que más me gustan de la cresta. Se trata de una trepada sencilla que empieza algo encajonada pero que poco a poco va abriéndose hasta salir a la antecima (1.104 m). La cumbre se vislumbra ya muy cerca, de hecho puedo ver a varios montañeros que acaban de llegar por la ruta normal.

Bajo hasta un último collado, lo remonto y por fin llego a la cima de Bernia. Saludo a los montañeros que están aquí, me hago una foto y, como no quiero perder tiempo (probablemente Sento ya esté en la furgoneta esperandome), emprendo la bajada por la ruta normal. 

Camino dirección oeste realizando varios destrepes. El primero es algo encajonado y tiene una cuerda fija para facilitar el paso. Luego sigo durante un tramo por el filo de la cresta en ligera bajada, hasta dar con unas cadenas desde donde voy cambiando de dirección a sur para encarar una pedrera que baja directa al Fort de Bernia. Hace un día estupendo y está lleno de senderistas. 

Tomo el PR-CV 7 dirección este hasta llegar al camino por el que vine por la mañana y que conduce directo a la furgo donde me espera Sento. Antes de llegar hago una parada para llenar la cantimplora en la Font del Runar que tiene un agua limpia y clara buenísima.

La cresta de Bernia es una actividad que no defrauda, y aunque me hubiera gustado terminar con Sento, he disfrutado un montón la parte que he realizado en solitario. La recomiendo a todo aquel que este acostumbrado a moverse con agilidad en este tipo de terrenos escarpados y con patio.

Galería de fotos

Mapa de la ruta

Cresta de Bernia desde la Cova de l’Arc hasta el collado de Portitxol

8 de mayo 2021

Tanto el material como el acceso y punto de inicio son los mismos que en la ruta anterior. Sin embargo, la aproximación desde el Forat difiere. 

Comenzamos a caminar en las Casas del Runar desde donde nos dirigimos, siguiendo el PR CV-7 al Forat. Lo hacemos a una hora anómala, las 14:30h, pero por motivos personales yo no podía quedar antes y a mis compañeros no les ha importado. A mi siempre me ha gustado este horario en el que la actividad termina con el sol poniéndose, aunque soy consciente que no siempre es posible. Hoy nos habría venido mejor quedar algo antes ya que, por culpa de la pandemia hay toque de queda y a las 22:00h tenemos que estar en casa. Esto nos va a condicionar, ya que con solo una hora más, habría insistido a mis compañeros en hacer cumbre en lugar de bajar por el collado de Portitxol.

Pero vamos a la actividad.

La ruta comienza mal. Al poco de hacerlo vemos un helicóptero que se aproxima a la falda de la montaña, y al cruzarnos con unos senderistas nos informan que otro grupo ha encontrado un hombre desplomado en la senda cerca del Forat. El hombre ha fallecido. Este desafortunado hecho marca los primeros pasos de la ruta y nos recuerda lo frágiles que somos.

Al pasar junto al cadáver los bomberos nos desvían del camino para no tener que presenciarlo.

Con el cuerpo revuelto por este incidente llegamos al Forat. Lo cruzamos, pero en lugar de desviarnos a la derecha por la pared que sube monte arriba para comenzar por donde siempre, continuamos unos metros por el camino de bajada muy pendientes de otro sendero que algo más adelante sale a mano derecha. Lo tomamos.

Caminamos por este irregular senderillo a media ladera, dirección este y paralelos a la cresta. Cruzamos una vaguada junto a un gran pináculo de roca que queda a nuestra izquierda, y al llegar a un amplio anfiteatro prestamos atención a un arco de roca a nuestra derecha, se trata de la Cova de l’Arc, un arco natural labrado por la erosión y los procesos cársticos. Tenemos que situarnos al otro lado del mismo y lo más cómodo es seguir un poco más adelante siguiendo una serie de hitos (que a ratos se pierden) que hacen un amplio giro de 180º ascendente. A partir de aquí subimos con la vista puesta en la cresta.

Sendero de aproximación a la cresta de Bernia
Lorena y Pety en el sendero que conduce a la Cova de l’Arc y luego a la cresta

Al llegar al filo la vista se abre al sur y disfrutamos de una panorámica que incluye la bahía de Altea, la Sierra Helada, el Puig Campana, Ponoig y Aitana. También son interesantes las vistas al Peñón de Ifach y Montgó, aunque la visión de este último monte ya nos acompañaba hace rato.

Nos ponemos los arneses y sin pérdida de tiempo comenzamos la actividad.

Los primeros metros son sencillos, ideales para ir entrando en materia. Tras una trepa de II llegamos a la cima de Penyes del Portixol y después al primer rápel que cae a la vertiente norte, la de Altea. Este rapel nos deja en un estrecho balcón desde donde hacemos un flanqueo por una aérea placa. Existen parabolts para proteger el paso.

Continuamos por la cresta encadenando sencillos pasos que no superan el II grado hasta situarnos en lo alto de una peña donde encontramos un segundo rapel. Bajo unos 8 ó 10 metros hasta una repisa para después destrepar una delicada cornisa y darme cuenta que podía haber hecho un rapel el doble de largo y evitar el destrepe. Se lo cuento a Lorena y Pety que bajan del tirón hasta dónde me encuentro.

Llegamos a un collado y poco después al punto habitual de inicio de la cresta, al que se accede desde la boca norte del Forat.

A partir de aquí y hasta el collado del Portitxol la ruta coincide con la que hice con Sento y está reseñada en la primera parte de este artículo, así que no voy a entrar en detalles.

Lorena en uno de los rápeles de la cresta de Bernia
Lorena en uno de los rápeles de la cresta

Una vez en el citado collado insinúo a mis compañeros la posibilidad de seguir hasta la cumbre, pero Pety lo tiene claro, es hora de terminar y festejar, ¡que nos lo hemos ganado! Cómo son cerca de las 20:00h y hay toque de queda a las 22:00h no insisto.

Así pues nos dejamos caer por un senderillo de la vertiente norte que sale al PR CV-7. Siguiendo este camino balizado llegamos al lugar de inicio con las últimas luces del día.

En las casas de Runar, que cuando llegamos estaban llenas de coches no hay más que una pareja que ha subido a ver el atardecer. 

Antes de quitarme el arnés y ponerme cómodo, mis compañeros ya han sacado de sus neveras gran variedad de viandas, cervezas y hasta un vermut casero. Recuperamos líquidos y reponemos, entre risas y batallitas hasta que alguien mira el reloj, son las 21:45h. El toque de queda es las 22:00h así que salimos perdiendo el culo, vaya corte de rollo. Eso sí, lo hemos pasado en grande.

Hasta aquí las dos reseñas de la cresta de Bernia. Las posibilidades que abren a quien quiera descubrir este filo que imprime personalidad al conjunto de la sierra son múltiples y no dejarán indiferente a quien la recorra.

Galería de fotos

Mapa de la ruta

Resumen de la actividad

Nivel de esfuerzo Esfuerzo Medio
Duración de la actividad Duración 5h 19 min
Distancia Distancia 7,18 km
Desnivel Desnivel 594 m
Dificultad Dificultad Media-alta
Tipo de ruta Ruta Circular
Vía equipada Vía Equipada
Dificultad Dificultad V
Entorno y medio
Zona donde se realizó la actividad Marinas Alta y Baja
Lugar donde se realizó la actividad Sierra de Bernia
Tiempo durante la actividad Cielo despejado, temperatura agradable
Descargar ruta en Wikiloc Ver en Wikiloc

Resumen de la actividad

Nivel de esfuerzo Esfuerzo Medio
Duración de la actividad Duración 5h 19 min
Distancia Distancia 7,18 km
Desnivel Desnivel 594 m
Dificultad Dificultad Media-alta
Tipo de ruta Ruta Circular
Vía equipada Vía Equipada
Dificultad Dificultad V
Entorno y medio
Zona donde se realizó la actividad Marinas Alta y Baja
Lugar donde se realizó la actividad Sierra de Bernia
Tiempo durante la actividad Cielo despejado, temperatura agradable
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