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Ascensión al Gran Paradiso desde el refugio Vittorio Emanuele


Esta mañana bajamos del refugio de Klein Matterhorn donde hemos hecho noche tras ascender ayer al Breithorn Occidental y Breithorn Central. Teníamos en mente quedarnos por esta zona y probar suerte con el Pollux, Castor y Lyskamm, sin embargo en los refugios de Quintino Sella y Gnifetti no tienen sitio así que toca buscar alternativas. Continuamos la ronda de llamadas con el Vittorio Emanuele y bingo, hay plazas, así que allí nos dirigimos con idea de subir al Gran Paradiso.

El Gran Paradiso (4.061 m), situado en los Alpes Grayos, hace de frontera entre las regiones del Piamonte y el Valle de Aosta, y es el único cuatro mil enteramente italiano. Se encuentra dentro del Parque Nacional del Gran Paradiso, el más antiguo de Italia.

Pala final del Gran Paradiso

Aunque su ascensión (habitual para aclimatar antes del Mont Blanc) se considera fácil, no tiene nada que ver con el Breithorn cuya ruta comienza a 3.400 ó 3.800 m dependiendo si lo subimos desde Italia o desde Suiza. En el Gran Paradiso vamos a empezar a caminar desde el fondo del valle ligeramente por debajo de la cota 2.000.

Tras dos horas conduciendo desde Breuil Cervinia llegamos al parking de Pont (donde termina la carretera) a primera hora de la tarde. Damos un par de vueltas antes de encontrar sitio donde aparcar, y es que el lugar está a reventar. Además del parking hay un camping, un hotel, unos aseos de uso público y un puesto de información.

Con bastante tranquilidad comemos, preparamos las mochilas y nos ponemos en marcha. Desde aquí hasta el refugio Vittorio Emanuele tenemos 750 metros de desnivel por un camino bien marcado que se suele realizar en dos horas. Con toda la tarde por delante no tenemos ninguna prisa.

Ascensión al Gran Paradiso

Comenzamos la ruta junto a la caseta de información, cruzamos un puente, giramos a la derecha y tomamos una amplia pista que discurre paralela al río. Quince minutos caminando y llegamos al refugio Tètras Lyre cuya agradable terraza tiene un gran ambiente, dan ganas de quedarse aquí toda la tarde bebiendo cervezas, pero nuestro objetivo es otro.

Subiendo al refugio Vittorio Emanuele

Tras pasar el refugio la pista se transforma en senda y sube zigzagueando ladera arriba por un espeso del bosque.

Nos cruzamos con una pareja de catalanes con los que paramos a charlar un rato. Ellos bajan de la cima. Nos sugieren una subida que evita el glaciar del Gran Paradiso y el de Laveciau. Se trata de una arista que sube entre ambos y que está acondicionada como vía ferrata. Ellos han subido por ahí y les parece más rápido y cómodo. Tomamos nota de la sugerencia, mañana veremos.

Nos despedimos y continuamos nuestro camino abandonando el bosque. Frente a nosotros comienzan a asomar las cimas de la Tresenta y el Ciarforon. El camino se suaviza mientras enfilamos hacia las cimas. Tras una última rampa alcanzamos el refugio.

Hay muchísima gente y tenemos que hacer cola para registrarnos. Cuando por fin llega nuestro turno nos ofrecen la posibilidad de una habitación de cuatro en lugar del cuarto grande con litera corrida. No lo dudamos, elegimos el cuarto pequeño. En habitaciones con mucha gente los ronquidos pueden ser realmente molestos, cuantos menos seamos menos ronquidos.

Óscar ascendiendo al Gran Paradiso

Compartimos cuarto con dos franceses de Toulouse que igual que yo se estrenan en Alpes. Es una suerte que sean ellos porque tienen en mente (igual que nosotros) salir tarde. La gente suele comenzar su ascensión entre las 3:00 y las 4:00 am y como hay muchos montañeros se forman grandes tapones en el último paso antes de la cima. Poli, que estuvo aquí la semana pasada, me advirtió y me recomendó salir tarde. Óscar es de la misma opinión y casualmente estos dos franceses también. Perfecto, podremos dormir un poco más.

Durante la tarde, antes de cenar, charlamos con otros grupos de españoles que también quieren subir al Gran Paradiso. Con quien más tiempo pasamos es con Òscar Alemán guía de montaña que se encuentra aquí con dos clientes, un chico de Barcelona y otro de Madrid que están aclimatando para ir al Mont Blanc. Resulta que Òscar ha sido profesor de Miguel Anta y Javi Palomares, así que con la excusa de los amigos comunes alargamos nuestra conversación. En realidad a Palomares aún no lo conozco (Óscar sí), pero casualidades de la vida lo voy a conocer dos días más tarde en el refugio de Torino antes de nuestra ascensión al Aiguille du Rochefort.

Óscar en la vía ferrata del Gran Paradiso

Al día siguiente somos los últimos en abandonar el refugio y no lo hacemos hasta pasadas las 7:00 h. El refugio está prácticamente desierto lo que contrasta con el ajetreo que había aquí ayer por la tarde.

Salimos por detrás del refugio, en dirección norte, atravesando un laberinto de bloques. Vemos dos montañeros que se dirigen a las morrenas debajo del glaciar del Gran Paradiso pero en lugar de seguirles nos dirigimos al espolón rocoso que nos recomendaron ayer los catalanes.

Después de un rato subiendo por esta arista vemos una cartel blanco en la pared al que nos dirigimos. Hay que ir atentos pues el camino por el que transitamos se dirige al glaciar de Laveciau (la ruta normal que sube desde el refugio de Chabod y la que recomiendan desde el refugio por el estado del glaciar), que a su vez su une al glaciar del Gran Paradiso algo más arriba. El cartel marca el inicio de la ferrata. Nos ponemos el equipo de escalada y continuamos. La ascensión por aquí es entretenida, disfrutona y muy rápida. Se le ganan metros a ambos glaciares rápidamente. Además ha salido un día magnífico y las vistas son espectaculares así que nos recreamos haciendo fotos.

Escalando la vía ferrata del Gran Paradiso

Cuando estamos cerca de terminar la ferrata nos cruzamos con Òscar y sus dos clientes que bajan de la cima. Conversamos un rato y nos hacemos unas fotos con ellos antes de despedirnos. A parte de los dos montañeros que vimos esta mañana dirigiéndose al glaciar del Gran Paradiso, son las primeras personas que vemos. Creo que hemos acertado con el horario.

Tras la ferrata salimos a terreno nevado y nos calzamos los crampones. Una empinada pala nos deja en un plateau donde se juntan las rutas que vienen de uno y otro glaciar. Ahora si, empezamos a ver gente tanto subiendo como bajando. También vemos a nuestra izquierda la cima del Gran Paradiso, del que penden unos enormes seracs. Hacemos un descanso y aprovechamos para hidratarnos y comer algo antes de emprender la última parte de la ascensión.

Una amplia curva ascendente nos conduce a la cresta rocosa donde se encuentra la cumbre. Antes de llegar hay que atravesar una delicada rimaya que encontramos en buenas condiciones. Sin embargo un poco antes de este paso nos cruzamos con una pareja (él de Zaragoza y ella de Roses) con los que ayer hablamos un rato. Han salido a las 4:00h y avanzan muy lentos. Al final no llegarán ni tan siquiera a la arista rocosa. Creo que más que montañeros son viajeros que han aprovechado que andaban por aquí para intentar este pico.

Subiendo al Gran Paradiso. Pala final

Trepamos por la cresta hasta llegar al famoso paso previo a la cumbre. Se trata de una travesía fácil y protegida con parabolts cuyo principal problema es el cruce de cordadas. Hay dos grupos, ambos parados. Les pregunto si suben o bajan pero no obtengo respuesta. Espero a ver que hacen y como nadie se mueve paso por delante. Hago la travesía y llego a la cima donde se encuentra la Madonna. Un poco después llega Óscar. Una pareja de polacos, con los que he estado hablando mientras llegaba Óscar, y que se disponen a bajar por el otro lado, nos hace unas fotos.

Nosotros volvemos sobre nuestros pasos cuando las cordadas que estaban paradas antes del paso clave llegan a la cumbre, el sitio es pequeño y todos no cabemos.

Emprendemos la bajada hacia el refugio Vittorio Emanuele por el glaciar del Gran Paradiso. Bajamos sin prisa, aún tenemos todo el día por delante.

Cumbre del Gran Paradiso

En el refugio recogemos algunas cosas que habíamos dejado por la mañana y bajamos hasta Pont por el camino por donde subimos ayer.

Ya en el coche pienso en la ruta que acabamos de terminar, larga, bonita y muy disfrutona. La subida por la ferrata me parece más interesante, original y variada. La actividad se puede realizar en una única jornada desde el camping de Pont, aunque me gusta como la hemos hecho. Dormir en el refugio nos ha permitido socializar y conocer gente.

Aún vamos a estar tres días más en Alpes y como os he adelantado unos párrafos más arriba iremos al Aiguille du Roquefort, pero eso os lo cuento en mi próximo artículo.

Resumen de la actividad

Alpes grayos (Italia)

Ascensión al Gran Paradiso

14 y 15 de agosto de 2017

18,3 kilómetros

2.170 metros

2 días

Despejado, temperatura agradable.

Enlace al track en Wikiloc

Mapa de la ruta

Galería de fotos

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  1. Arista de Rochefort | Blog de montaña de Pels - […] cuatro días en Alpes y hasta ahora hemos ascendido al Breithorn Occidental, Breithorn Central y Gran Paradiso del que…

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