El Barranco de la Hoz reúne buena parte del carácter de la Sierra de Albarracín: roca, agua y un trazado que se abre paso por un terreno agreste. Dicen que es una de las mejores rutas de la zona, y basta caminar unos metros para comprobarlo. El sendero parte de Calomarde y se adentra entre cañones y cortados siguiendo el curso del río Blanco. Pasarelas, escaleras y puentes colgantes permiten salvar los pasos más estrechos y complicados, convirtiendo la caminata en algo más que un paseo: aquí el paisaje no solo se observa, se atraviesa
Estoy en Albarracín con Cris, disfrutando de un fin de semana de otoño. Hemos venido con Isabel y David con motivo del vigésimo cuarto seminario de fotografía y periodismo organizado por Gervasio Sánchez. Con ellos están Zardoya y Maurice, a quienes ya conocemos de otras ocasiones. Formamos un grupo de seis y juntos vamos a recorrer el Barranco de la Hoz de Calomarde.
SL-TE 40 Barranco de la Hoz de Calomarde
El eje de la ruta es el profundo tajo por el que discurre el río Blanco. El itinerario se encaja entre paredes verticales y avanza mediante estructuras ancladas a la roca que permiten progresar por el fondo del cañón sin dificultad.
La vegetación acompaña durante todo el recorrido y, en otoño, que es cuando lo recorremos, el contraste de colores hace la ruta aún más memorable: el verde de los pinos, el amarillo de los álamos, el gris de la caliza y el azul del cielo dibujan un paisaje cambiante a cada giro del sendero.

Aproximación y aparcamiento
La ruta parte de Calomarde, a unos 22 kilómetros de Albarracín. A la salida del pueblo, tras el inicio señalizado del sendero, un cartel indica el aparcamiento al que se llega por una pista en buen estado de apenas quinientos metros.
Se trata del antiguo campo de fútbol donde han habilitado un parking de pago para regular la afluencia (2 € al día en octubre de 2025). El acceso funciona mediante un código QR situado en la puerta. Hay que escanearlo, completar el pago online y recibir un código que después se introduce en el teclado de la valla tanto a la entrada como a la salida.
El problema es que la cobertura es escasa y el pago online se complica, de hecho, a punto estamos de desistir. Finalmente otros senderistas abren la barrera y entramos con ellos. Por suerte, a la vuelta nos enteramos que hay un WIFI público para solventar la falta de cobertura y pagamos entonces. Lo sabemos para la próxima.
Primera parte. Recorrido por el interior del barranco

El sendero comienza al final del pueblo, por un camino a la derecha viniendo de Albarracín. El primer tramo discurre por una pista amplia, equipada con bancos y algún columpio, bajo unos tajos donde anidan buitres. Vemos varios entrar y salir de los nidos y planear sobre nuestras cabezas.
Junto a la pista hay formaciones rocosas, algunas con nombre propio, como el Moricacho, y cavidades como la Cueva de las Albardas.
El Moricacho
El Moricacho, una de las puntas más singulares de la zona, aparece en el libro 100 puntas inaccesibles de Teruel, de Javier Magallón y Luis Torrijo.
Hasta su punto más alto hay abierta una vía de escalada de dos largos y unos 50 metros, parcialmente equipada con parabolts, con una dificultad máxima de V+. La línea recorre la cara este: comienza junto a la cueva, asciende por una chimenea y termina por el espolón que conduce a la arista cimera.

Llegamos a la Presa de los Ahogados, una pequeña construcción que forma una cascada. El nombre recuerda la muerte de dos personas en el siglo XIX, arrastradas por una crecida tras una tormenta.
Más adelante el sendero se bifurca. A la izquierda continúa el tramo de pasarelas por el fondo del cañón; a la derecha asciende la senda que lo recorre por arriba. Elegimos el fondo del cañón y dejamos la parte alta para el regreso.

El valle se estrecha de forma progresiva y aparecen las primeras pasarelas suspendidas sobre el cauce. Además de las plataformas, hay escaleras y cadenas que sirven de apoyo en los puntos más expuestos.
Uno de los pasos más singulares atraviesa un túnel natural formado por grandes bloques encajados entre las paredes del cañón. Cruzarlo, con el río bajo los pies y la roca cerrándose sobre nosotros, es uno de los momentos más curiosos e interesantes del recorrido.

Al final del tramo de pasarelas alcanzamos una pequeña alameda. La senda continúa hacia Frías de Albarracín, pero nosotros damos por completada la hoz y buscamos el camino de regreso.
Para enlazar con la senda superior debemos cruzar el río. No hay paso habilitado, así que utilizamos unos troncos caídos a modo de puente improvisado y cruzamos por ellos con cuidado.
Ya en la vertiente opuesta paramos a comer y descansar antes de afrontar la vuelta. Lo hacemos junto al Molino de Abajo.

Vuelta por lo alto del barranco
El camino de regreso discurre por la parte alta del tajo. Desde arriba observamos el cauce que hemos seguido y la sucesión de pasarelas que apenas se intuyen entre la roca.
La senda avanza por una franja estrecha, a media ladera, y ofrece una visión clara del profundo corte que el río ha labrado durante siglos. Más adelante desciende de nuevo hasta el punto donde comenzaba el tramo de pasarelas, y desde allí regresamos por el mismo itinerario inicial.

Antes de llegar al pueblo, David y yo nos desviamos para subir a la Cueva de las Albardas, en el entorno del Moricacho, mientras el resto del grupo continúa por la pista.
Terminamos en Calomarde donde nos sentamos a tomar un café antes de marcharnos. La ruta queda atrás con la sensación de haber recorrido un itinerario singular, bien trazado y fácil de seguir, que en otoño gana matices con el contraste de colores.

De camino a Albarracín nos acercamos a la cascada de Calomarde y damos un breve paseo por su entorno, todavía con la reciente caminata en las piernas.

Colofón en Albarracín
El día no termina en el barranco. Ya en Albarracín, Cris y yo paseamos un rato por el casco histórico antes de reunirnos de nuevo con el resto. Asistimos a la inauguración de la exposición de fotografía Where Fireflies Unfold, de Oskar Alvarado, en la Torre Blanca, y después vamos a la iglesia de Santa María para ver las proyecciones audiovisuales de los autores becados en 2024. Más tarde cenamos juntos en El Rincón del Chorro y cerramos la jornada con un último paseo por las calles del pueblo.
La caminata por el Barranco de la Hoz de Calomarde ocupa la mañana, pero el día se prolonga entre fotografía, conversación y mesa compartida. Empieza junto al río y termina entre la piedra rojiza de Albarracín.
Galería de fotos






















Mapa de la ruta
Resumen de la actividad
| Entorno y medio | |
|---|---|
| Sierra de Albarracín | |
| Barranco de la Hoz | |
| Cielo despejado. Sin viento | |
| Ver en Wikiloc | |