En el corazón de la provincia de Teruel, a pocos minutos de la capital, se encuentran la Rambla de Barrachina, el Cañón Rojo y la Muela de Teruel, formaciones modeladas por la erosión que recuerdan a los paisajes del oeste americano. Los tonos amarillos, rojos y ocres contrastan con una vegetación escasa que aparece de forma puntual.
En este escenario rodó Óliver Laxe las primeras escenas de Sirât, premiada por el Jurado en el Festival de Cannes 2025 y candidata a los Premios Óscar 2026 en dos categorías.
La idea de visitar este lugar surgió tras ver la película, que tanto a Cris como a mí, nos impactó desde las primeras escenas. La rave ambientada en un desierto marroquí está rodada, en realidad, en la Rambla de Barrachina. Cuando descubrí la localización, la guardé para una próxima escapada por la zona. Este fin de semana estamos en Albarracín con David e Isabel, y ha llegado el momento.

Ayer recorrimos el Barranco de la Hoz de Calomarde y asistimos a dos actos del XXIV Seminario de Fotografía y Periodismo organizado por Gervasio Sánchez. Esta mañana hemos hecho boulder en el sector parking y, por la tarde, nos dirigimos a la rambla, el cañón y la muela.
Elegimos las últimas horas del día para aprovechar la luz baja y ver el atardecer sobre las paredes. Y aunque la tarde es mayormente nublada, el paisaje mantiene su fuerza.
Rambla de Barrachina, Cañón Rojo y Muela de Teruel
Esta es una de las rutas que más me ha sorprendido en los últimos años. El entorno, aunque me ha recordado a los barrancos de Silim y Mascuna (aquí a una escala mucho mayor), es muy diferente a lo que estoy acostumbrado.

Se trata de una ruta circular que recomiendo realizar en sentido antihorario. De este modo, el paisaje gana interés de forma progresiva y reserva los tramos más llamativos para el final.
Aproximación
Llegamos desde Albarracín, aunque desde el casco urbano de Teruel son apenas diez minutos en coche. Hay que tomar la N-330 en dirección Cuenca y desviarse por una pista a la derecha. El acceso no está señalizado y conviene utilizar GPS: la entrada es estrecha, pasa desapercibida y es difícil localizarla.
La pista conduce hasta la misma Rambla de Barrachina, donde dejamos el coche. También es posible aparcar unos metros antes, en un bancal, y evitar el tramo más roto de pista.
Rambla de Barrachina
Comenzamos a caminar hacia el noroeste por el fondo de la rambla. El terreno, con piedras y cantos rodados, es algo incómodo al principio. A la derecha, en la distancia, las muelas acompañan el recorrido con sus paredes lisas y coloridas. Aun así, el entorno -con campos de cultivo abandonados y algunas sabinas y tamarindos aislados- resulta algo anodino en este primer tramo.

Dejamos atrás un par de masías mientras la Muela de Teruel aparece en el horizonte. Con 1.053 metros de altura, es la cota más alta de la zona y, aunque parece lejana, no vamos a tardar en ascender hasta su cima.
Cañón Rojo
Caminamos por una pista que discurre por el barranco. Más arriba, abandona el cauce seco y asciende por la ladera, cruzando un pequeño sabinar.
Enlaza después con el PR-TE 006A, Cañada Real del Campillo, hasta alcanzar un amplio collado. Desde allí se obtiene una primera vista del Cañón Rojo, formado por arcillas que dibujan formas y colores poco habituales, que resultan originales y llamativas.

Al otro lado del collado tenemos la Muela de Teruel que bordeamos a media ladera. Antes de iniciar la subida, hacemos una pausa para comer algo contemplando el Cañón Rojo.
Muela de Teruel
Tras el breve descanso, volvemos a la ruta por la cuerda norte hasta la cima. Varias señales recuerdan que aquí tuvo lugar la batalla de Teruel durante la Guerra Civil Española, una batalla librada en las más adversas condiciones climatológicas, en la que estuvo presente mi abuelo materno.
Alcanzamos el vértice geodésico y continuamos por el cordal. A un lado se extiende una amplia planicie que se prolonga hacia Teruel; al otro, las muelas caen de forma abrupta hacia el valle. Desde distintos puntos del borde se obtienen buenas panorámicas del entorno y de los contrastes de color en las paredes.

Barranco de Valdeciervos
Siguiendo el filo llegamos al barranco de Valdeciervos. Desde arriba la bajada parece imposible, pero una senda permite descender sin dificultad hasta el fondo.
A partir de aquí, el recorrido gana interés. Caminamos al pie de las paredes, muy cerca de las formaciones que antes observábamos desde la distancia. No hay un sendero definido, lo que permite avanzar con libertad y adaptar el trazado.

Sin prisa, regresamos al coche tras disfrutar de una ruta variada y diferente, a pocos minutos de Teruel.
Nueva visita con mi madre
Meses después, a finales de diciembre, y aprovechando un viaje de Irún a Alicante, vuelvo con mi madre. No hacemos la ruta completa; solo quiero enseñarle las muelas y el barranco de Valdeciervos.

Es durante esta visita cuando descubro que mi abuelo estuvo en la batalla de Teruel. Sé poco más. Cuando pregunto a mi tío Siso, la persona de la familia que más sabe de la guerra civil, me responde:
“Tu abuelo, como muchos hombres de su época, hablaba muy poco de la guerra. De La Muela, en Teruel, apenas le oí contar que pasaron muchísimo frío. Hubo soldados a los que se les helaron dedos de las manos y de los pies.
Lo del frío también se lo escuché a mi suegro.
No puedo decirte mucho más. Lo poco que me han contado sobre La Muela se resume en eso: pasaron mucho frío.”
Con este recuerdo a nuestros mayores cierro el artículo sobre un lugar que, por paisaje e historia, deja huella. Si además has visto la película de Óliver Laxe, la conexión con este escenario resulta aún más especial e intensa.
Galería de fotos






















Mapa de la ruta
Resumen de la actividad
| Entorno y medio | |
|---|---|
| Comunidad de Teruel | |
| Muela de Teruel | |
| Cielo parcialmente cubierto. Sin viento | |
| Ver en Wikiloc | |