El Espolón Rubiry es una vía larga de corte deportivo situada en el sector Torreón del Cabeçonet. Recorre la parte derecha de la pared y, a pesar de algún bloque dudoso, discurre sobre caliza gris de buena calidad. Resulta más interesante de lo que esperaba, siendo especialmente destacables sus dos últimos largos, que cierran la escalada con muy buen sabor de boca.
Quedo con Eva y Javi para disfrutar, en este día de verano, de una mañana de escalada a la sombra. No coincidíamos desde que escalamos El jardín de la felicidad, en la pared de los Alcoyanos.
Espolón Rubiry (115 m, 6b)
Según su aperturista, el Espolón Rubiry es la vía natural más larga del Cabeçonet.
Se desarrolla en una zona de escalada deportiva, por lo que conviene extremar la precaución ante la posible caída de piedras si hay cordadas por debajo. En nuestro caso, tenemos la suerte de estar solos en la pared durante toda la actividad, tanto en la escalada como en el descenso.

El grado de los largos resulta, en general, más asequible que la propuesta del aperturista, que es la que he reflejado aquí.
Aproximación
Seguimos la senda que sube hasta la escuela de escalada. Una vez al pie de las vías, cruzamos toda la base de la pared: primero el sector Jabugo y después el Torreón. Continuamos hasta un espolón junto a una pequeña cueva. La vía comienza justo a la derecha de esta oquedad evidente. Una piedra con el nombre pintado ayuda a identificar la salida.
La escalada
L.1 (25 m, 6a+): Eva se encarga de encabezar este largo, que arranca con un paso físico que impone, aunque al menos a mí me parece más fácil de lo que aparenta. La línea tira ligeramente a la izquierda, entrando en una serie de fisuras que van ganando interés. Tras unos bloques finales, la reunión se monta en una repisa amplia y cómoda.

L.2 (35 m, 6a+): Salgo de primero. El largo comienza con una travesía ascendente a la izquierda, con algo de ambiente pero sin pasos complicados. Después la pared tumba y se progresa por gradas hasta una repisa que hay que cruzar para alcanzar la reunión bajo el espolón. A todos nos parece más sencillo que el primero, pese a compartir el grado.

L.3 (30 m, 6b): Javi lidera el largo más exigente, mantenido e interesante de la vía. Arranca bajo la silueta del espolón, con pasos de placa que enlazan con un sistema de fisuras. En la parte superior aparece una sección de placa mantenida que obliga a escalar fino. El largo termina en una reunión algo incómoda.

L.4 (25 m, 6a): Desde la reunión, el último largo tiene una pinta excelente. Dudamos quién lo escala de primero y finalmente lo hace Eva. Una corta travesía a la izquierda permite colocarse sobre el filo del espolón. La progresión es sencilla, pero aérea y con gran ambiente. Una vez sobre el espolón, el terreno se vuelve más fácil hasta alcanzar la reunión, casi en la cima.

Descenso
El descenso lo hacemos rapelando hacia las vías deportivas del oeste. Con dos cuerdas de 60 metros se realizan dos rápeles: el primero hasta una reunión intermedia y el segundo directamente al suelo. En caso de haber gente escalando, habría que plantear una bajada a pie, más larga y pesada.
Cerramos la mañana con una cerveza y algo de picar en el Poli, el bar del polideportivo de Busot. Una forma perfecta de terminar una mañana de escalada en el Cabeçonet.
Galería de fotos

















Resumen de la actividad
| Entorno y medio | |
|---|---|
| Comarca de l'Alacantí, Busot, Cabeçó d'Or | |
| Peña del Cabeçonet | |
| Cielo despejado | |