La arista Noroeste del Puig Campana (500 m, 6a) recorre una línea elegante y poco frecuentada, con tramos que alternan placas, crestas, gendarmes, travesías, diedros y un par de rápeles. Una escalada en roca sorprendentemente buena, en un entorno salvaje y solitario, perfecta para quienes buscan una gran actividad lejos de las rutas más transitadas.
La semana pasada tocó jornada de escalada en la Pared de los Alcoyanos. Hice con Javi la Navarro-Giner, una muy buena vía pero con un carácter diferente a la que voy a reseñar. Hoy la apuesta es otra: una gran cresta, aislada, poco transitada, y desde mi punto de vista más auténtica. Curiosamente, teníamos este proyecto pendiente desde antes que el del Cabeçó.
Arista Noroeste del Puig Campana: 500 metros de soledad vertical

La Arista Noroeste del Puig Campana, una línea elegante y discreta, que se eleva desde el bosque hasta las paredes que descienden del Portell, pasa desapercibida para quienes recorren la senda de la cara norte, al estar parcialmente oculta tras un espolón. Aunque está próxima a ese itinerario tan transitado, conserva un carácter solitario, rodeada de bosque mediterráneo bien conservado y un paisaje singular que refuerzan el atractivo que de por sí ya despiertan las crestas y aristas entre los montañeros.
Acceso en coche
El acceso comienza, como casi todo en el Puig, en Finestrat. Nos dirigimos a la Font del Molí y tomamos la pista asfaltada que, bajo la presencia del Puig Campana, avanza hacia el norte siguiendo el PR-CV 12. Entramos en la partida de El Realet, rodeando la base de la vertiente occidental de la montaña.
Después de tres kilómetros alcanzamos un cruce de pistas: a la izquierda podríamos regresar a Finestrat dando un rodeo, mientras que a la derecha se continúa hacia el Coll de Sacarest. Tomamos esta última. Doscientos metros más adelante aparece otra pista también a mano derecha que sube a una casa de piedra. Lo habitual es pasar junto a esa casa y aparcar donde termina el asfalto, pero nosotros seguimos un poco más por la pista, ahora de tierra, hasta una de las muchas terrazas agrícolas abandonadas que pueblan esta vertiente, muy cerca del Mas de l’Oficial.
Aproximación a pie
Repartimos el material, cargamos la mochila y empezamos a caminar. A los pocos metros nos desviamos por una senda evidente a mano derecha, señalizada con un hito. Tras una intensa subida llegamos al refugio de chapa «J. M. Vera» (del Centro Excursionista de Alicante) y, siguiendo el PR-CV 289, conocido también como Camí de la Serra, alcanzamos, con los primeros rayos del sol, el Coll del Pouet.

Algo más arriba abandonamos la pista balizada para tomar la senda que asciende a la cumbre por la vertiente norte. Continuamos por ella hasta un bosquete de carrascas, atentos para localizar el acceso al inicio de la arista, cuya parte inferior ya podemos ver desde aquí. Tomamos una trocha apenas marcada que desciende ligeramente hasta situarnos en la base de la vía, con cierta preocupación al comprobar que, pese a lo temprano del día, la cresta está completamente bañada por el sol. Parece que nos espera una jornada de calor y sed.
Tras poco más de una hora de caminata, estamos en el pie de vía, perfectamente identificable por el nombre picado en la roca.

Mientras nos ponemos el arnés y preparamos el material, levanto la vista hacia la cresta, respiro hondo y pienso: va a ser un gran día.
La escalada
L1 (60 m, V+): Comienza escalando Javi por unos bloques grandes que llevan a un diedro y, a continuación, a un muro algo desplomado y atlético. Este muro conduce a una estrecha arista, por la que se llega a la reunión (2 bolts). Atención al roce de la cuerda.
L2 (40 m, V+): Sigo como primero de cuerda. El inicio es por placa, para luego enlazar con una arista. Después hay que descender ligeramente para pasar por una curiosa brecha que separa dos agujas. No plantea más dificultad que alcanzar el otro lado, pero la altura del escalador es determinante, y a Javi le cuesta por este motivo.

Superado este paso, atravesamos unas carrascas que llevan directamente a la base del siguiente largo, donde un parabolt, que habrá que reforzar, permite montar la reunión.
L3 (40 m, 6a): El largo más exigente de la vía. Un 6a que a Javi, que lo escala de primero, y a mí nos parece bastante apretado, aunque muy bonito. Se trata de un diedro fisurado con un par de clavos y un cordino, cuya protección hay reforzar con material flotante. No creo que tenga los 40 metros que reseña el croquis.

Quien prefiera evitar la dificultad puede tomar una variante situada unos 15 metros a la izquierda. Tiene un grado de IV+, está equipada con dos cordinos y enlaza con el final del diedro.
L4 (50 m, IV+): Sigo directo por la arista, muy marcada y estrecha, avanzando siempre por el filo con un gran ambiente hasta llegar a la reunión.

L5 (30 m, V+): Javi inicia el largo en un bloque y sigue con ligera tendencia a la izquierda por tramos fisurados hasta una placa vertical. Llega a una repisa donde hay un cordino en un gran puente de roca. Me parece más corto de lo que indican los croquis, como ya he comentado en el largo 3, y volveré a tener esa misma impresión en el largo 7.
L6 (30 m, IV+): Comienzo por la izquierda de la cresta para después subirme sobre ella y recorrerla hasta la cima de una aguja, tan pequeña que apenas cabe una persona y de forma precaria.
Desde este minúsculo pico rapelamos unos 15 metros en un bonito volado que nos deja en la siguiente aguja, donde un parabolt permite montar reunión. También a reforzar.

L7 (50 m, V+): Intercambio los largos con Javi para que él pueda escalar los 8 y 9, y yo este y el último.
Inicio hacia la derecha con una travesía fina y sostenida por placa. Paso junto a una oquedad y llego a la reunión, pero como habíamos leído que el largo tiene 50 metros y no siento haber recorrido ni 20, decido continuar hacia otra oquedad más grande que se encuentra algo más adelante. En realidad es un túnel que cruza la arista por debajo. El lugar es precioso, pero me doy cuenta de que me he pasado la reunión y, cuando Javi llega a la correcta, me toca retroceder.
La reunión, colgada de dos parabolts, resulta incómoda y está sorprendentemente cerca del suelo.
L8 (60 m, V+): Un largo muy completo que ofrece de todo: comenzamos por una fisura con un parabolt visible, destrepe hacia la derecha, un diedro tumbado y una arista afilada que nos conduce a la siguiente reunión.

L9 (60 m, V): Continuamos por la arista en terreno fácil hasta un pequeño muro, que nos conduce por la cresta hasta la reunión.
Desde aquí realizamos un rápel desde 2 parabolts, de unos 8 ó 10 metros.
L10 (60 m, IV-): Nos quitamos los gatos, guardamos una cuerda y seguimos en ensamble con la otra. Recorremos todo el cresterío hasta un diedro y continuamos por terreno evidente hasta el final del sistema de aristas, donde concluye la vía. Hay un bolt a la izquierda de la arista, prácticamente al final.

Tras recoger el material, echamos a andar por la senda que baja de la cima del Puig Campana por la vertiente norte. Volvemos con calma, disfrutando de la luz de la tarde primaveral, y pensando que, al final, no ha sido tan grave: pese a la exposición, la temperatura se ha mantenido agradable y con un litro de agua cada uno hemos completado sin problema esta intensa jornada de escalada.

Conclusión
Con el estómago vacío y la sed olvidada, bajamos a Finestrat en busca de algo para comer. A estas horas (19:30 h) hay pocas opciones y acabamos en el Seasons, un bar inglés que nos sorprende con platos más sabrosos de lo que esperábamos (ya se sabe, la fama culinaria británica no juega a su favor). Nos sentamos en la terraza, todavía al sol -como si no hubiéramos tenido suficiente- y brindamos por la jornada. Un merecido festín para cerrar de la mejor manera posible una intensa y solitaria actividad en la Arista Noroeste del Puig Campana. ¡Hasta otra!

Galería de fotos
























Mapa de la ruta
Resumen de la actividad
Entorno y medio | |
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Marina Baixa | |
Puig Campana | |
Espacio natural protegido | |
Cielo despejado. Sin viento. temperatura agradable | |
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