Ascender el Pico de los Cabrones (2.558 m), en el Macizo Central de los Picos de Europa, es una actividad montañera en toda regla: un entorno aislado y salvaje, una montaña difícil de localizar y una jornada larga y exigente. La ruta supera los 25 kilómetros y los 1.800 metros de desnivel, incluye trepadas expuestas y requiere una buena provisión de agua. Una auténtica prueba física y mental.
Llevo una semana recorriendo la Cordillera Cantábrica con Javi, enlazando días de escalada, turismo y carretera. Hasta ahora hemos hecho las vías Meigas al Gilbo, el Espolón norte del Espigüete y Elixir para Calvos en Fresnidiellu. Además, hemos visitado el Saltu’l Caleyu, una cascada escondida en lo más profundo del bosque de Cabrales. Mañana regresamos a casa, pero antes queremos despedir el viaje con una gran jornada de montaña. Para ello, elegimos ascender el Pico de los Cabrones desde el collado de Pandébano.

Pico de los Cabrones
Aparcar en las inmediaciones del collado de Pandébano es la primera aventura del día. A las 7:00 el aparcamiento ya está completo, y las plazas dispersas a lo largo de la pista también escasean. Como no queremos añadir kilómetros ni desnivel a una jornada ya exigente, dejamos la furgoneta en el desvío de la Majada La Robre, justo después de cruzar el arroyo Canero. Aunque el espacio está pensado para tres vehículos y ya están ocupados, parece haber margen para uno más. Aparcamos y cruzamos los dedos. A la vuelta la furgoneta sigue allí, aunque días después Javi recibirá una multa en casa.
Pero vamos con la ruta.
Collado Pandébano – Refugio de Urriellu
Iniciamos la marcha por la pista en dirección al collado de Pandébano. Pronto tomamos un sendero que atraviesa una verde pradera, en marcado contraste con el gris de la caliza y el azul del cielo.

Pasamos por la Majada de la Terenosa, donde se encuentra un pequeño refugio. Al llegar al Collado Vallejo descendemos ligeramente para, a continuación, recuperar altura mediante varios zigzags que nos conducen a la Vega de Urriellu y al refugio, situado a 1.960 metros.
Nos detenemos unos minutos para comer algo y disfrutar del ambiente bajo las paredes del Picu Urriellu. El trasiego es constante: montañeros que inician su ruta, otros, que como nosotros, hacen una pausa, y escaladores ya inmersos en las vías de las paredes cercanas. El lugar me trae recuerdos de hace casi nueve años, cuando escalé la Pidal-Cainejo en la cara norte del Urriellu.
Refugio Urriellu – Jou Negro
Desde la Vega de Urriellu continuamos por el sendero que se dirige al refugio del Jou de los Cabrones, del que presumen en su web de ser probablemente el más aislado de España. El camino presenta pequeños sube y baja entre llambrias y zonas rocosas, hasta enlazar con la senda que conduce a la Corona del Rasu, un conocido paso de montaña.
Superamos un corto tramo equipado con cadenas y, a continuación, una breve trepada por un canalizo que nos permite alcanzar el alto. Dejamos a un lado la Brecha de los Cazadores y, mediante un par de medias laderas ascendentes, llegamos a la Horcada Arenera, donde hacemos una nueva parada para hidratarnos y comer algo.

Nos surgen dudas, no solo sobre por dónde continúa la ruta, sino incluso sobre cuál es el Pico de los Cabrones. Creemos localizarlo, pero aún no está en nuestro campo de visión. Tras consultar a otros montañeros y contrastar la información con el GPS damos con la continuidad.
Descendemos por la senda que lleva al refugio, la abandonamos al poco y remontamos un valle que nos conduce a otro collado. Una nueva media ladera, esta vez con alguna trepada, nos conduce hasta el Jou de Cerredo.
Las dudas reaparecen. Coincidimos con otros montañeros que tampoco lo tienen claro, a pesar de ser locales. Finalmente identificamos el pico, ya claramente frente a nosotros. Descendemos de nuevo y atravesamos otra media ladera hasta alcanzar el collado del Jou Negro.

La sensación se repite: dudas, collado, media ladera, descenso y ascenso, una y otra vez.
Jou Negro – Pico de los Cabrones
El collado junto al Jou Negro sobrecoge. Un paisaje desolado de roca con algún nevero aislado y fuertes desniveles en el que me siento muy pequeño.

Giramos a la izquierda y, siguiendo un sendero poco marcado, alcanzamos la base de la montaña. Aquí comienza la parte más técnica y expuesta de la ascensión.

Superamos un primer muro y accedemos a una terraza que recorremos hacia la derecha hasta localizar una canal-chimenea bien definida. Este tramo es delicado por la posible caída de piedras. Recorremos la chimenea por completo hasta alcanzar una brecha con vistas a la vertiente opuesta. Hasta este punto encontramos algunos pasos aislados de escasa dificultad (II+/III), pero con cierta exposición.

En la brecha, a la derecha, se supera un muro de III grado cuya salida tiene una reunión con un cordino, útil tanto para asegurar el paso como para rapelar en el descenso, pero que nosotros, que no traemos cuerda, no usamos.
Poco antes de superar el muro que conduce a la cresta somital, nos cruzamos con un montañero que baja de la cumbre. Nos llama la atención que lleva una cuerda de tender como posible elemento de seguro. Le saludamos y cruzamos los dedos para que no se vea en la necesidad de usarla.
Alcanzamos la cresta, donde realizamos varias trepadas, algunas de ellas expuestas, sobre la arista afilada. Tras recorrerla, llegamos a la cima del Pico de los Cabrones (2.558 m), donde hacemos una parada para recuperar fuerzas y disfrutar de las vistas.

Descenso y regreso al refugio de Urriellu
El descenso lo hacemos por el mismo itinerario de subida. El tramo más delicado es la llegada a la brecha, seguido de la bajada por la canal. Una vez en la terraza aún quedan algunos destrepes, pero el terreno se va suavizando progresivamente.

Desde el collado del Jou Negro regresamos de forma algo más directa, evitando pasar de nuevo por el Jou de Cerredo. Para alcanzar la Horcada Arenera también optamos por una variante más recta, cruzando unas llambrías con menos subidas y bajadas.
Aun así, la vuelta se hace pesada: Apenas nos queda agua, el calor es intenso y no sopla nada de aire. Antes de llegar al refugio hacemos una larga parada en la Brecha de los Cazadores para disfrutar de las vistas sobre el macizo de Urriellu, comer algo, apurar el poco líquido restante y hacer algunas fotos.

Con un último esfuerzo alcanzamos el refugio de Urriellu. Repostamos agua, terminamos la comida que llevamos y pedimos unas cervezas.
Estoy exhausto y me cuesta comer y beber, pero tras un buen rato de descanso y dos cervezas me siento como Popeye después de unas espinacas.
Emprendemos el camino de vuelta con una animada cháchara y, casi sin darnos cuenta, cuando la luz del sol ya es baja y proyecta largas sombras, llegamos a la furgo, cuya visión nos da una enorme alegría: recordemos que habíamos aparcado mal y dudábamos de que siguiera en su sitio.

Conclusión
Hasta aquí nuestra ruta al Pico de los Cabrones, una ruta larga y completa que no defraudará ni al montañero más exigente.
Con esta jornada damos por finalizado nuestro viaje por la Cordillera Cantábrica. Han sido días intensos de escalada, montaña y carretera, de descubrir lugares nuevos y de compartir muchas horas. Volvemos a casa cansados, satisfechos y con la sensación de haber aprovechado al máximo.
¡Hasta la próxima!
Galería de fotos





















Mapa de la ruta
Resumen de la actividad
| Entorno y medio | |
|---|---|
| Macizo de los Urrieles | |
| Parque Nacional de los Picos de Europa | |
| Espacio natural protegido | |
| Cielo despejado, sin viento. Calor | |
| Ver en Wikiloc | |