El Saltu’l Caleyu es una cascada de unos 50 metros de alto escondida en un frondoso bosque del Monte Miñances, en el concejo de Cabrales. Se alcanza por un sendero que termina difuminándose y, en nuestro caso, el tramo final lo hacemos bajando por el cauce del río al que vierte sus aguas, donde el salto aparece de golpe entre la vegetación.
Después de tres días de escalada por la Cordillera Cantábrica con Javi, en los que hacemos las vías Meigas al Gilbo, Espolón Norte del Espigüete y Elixir para Calvos en la Peña Fresnidiellu, hoy nos tomamos un respiro y buscamos un paseo tranquilo que nos permita descubrir algún bonito rincón de Picos de Europa, donde nos encontramos.
En Wikiloc damos con un lugar que llama nuestra atención y cumple con los objetivos del día: distancia corta, desnivel reducido y tiempo moderado. Todo invita a pensar que disfrutaremos de un paseo relajado por la naturaleza pura y salvaje de Picos de Europa. Y, en efecto, la naturaleza es pura y el entorno salvaje, pero la ruta es perdedora y por momentos delicada. En cualquier caso, disfrutamos un montón.
Saltu’l Caleyu, un paseo extremo a un lugar mágico

Aproximación
A unos tres kilómetros de Arenas de Cabrales, río Cares abajo, por la carretera que conduce a Panes, aproximadamente en el kilómetro 34, a nuestra derecha aparece una empinada pista hormigonada que marca el inicio de la ruta. Dejamos el coche en un apartadero cercano y comenzamos a caminar.
La ruta a Saltu’l Caleyu
Seguimos por la carretera hasta tomar la pista de hormigón que asciende por la ladera de la montaña. Pasamos junto a un caserío habitado y, poco después, llegamos a un alto conocido como Majada la Pernal, donde se encuentran unas cabañas en ruinas.

Tras las cabañas, la pista, ahora de tierra, desciende por la vertiente opuesta de la montaña, pero apenas la seguimos unos metros, para tomar una senda a la izquierda, que baja entre helechos y cruza un pequeño arroyo mediante un improvisado puente de madera.
Se trata del arroyo El Caleyu, que más adelante se precipitará en la cascada del Saltu’l Caleyu.

Tras dejar atrás otra cabaña en completa ruina, el sendero desaparece entre la vegetación y perdemos la trazada. Después de un par de idas y venidas, decidimos ignorar el track y avanzar por donde nos parece más evidente, hasta finalmente alcanzar el cauce de un arroyo conocido como Riega de Miñances o de la Dehesa, que es donde, unos metros más abajo vierte sus aguas el Saltu’l Caleyu.
No vemos el modo de avanzar por ningún lado, así que Javi comienza a hacerlo por el cauce del río. Avanzamos de roca en roca, ayudados de las manos con cuidado porque tienen musgo, hay mucha humedad y están muy resbaladizas. Acabar en el agua entra dentro de lo posible.

Tras un rato de lento avance por el cauce, llegamos al pie de una pared en la margen izquierda. Se intuye una traza junto a la roca, entre vegetación y arena blanca de río, pero dura muy poco. Volvemos a sortear bloques enormes que nos llevan a la margen opuesta y, de repente, aparece ante nosotros el Saltu’l Caleyu en todo su esplendor.

A partir de aquí nos lo tomamos con calma: bajamos, subimos y vamos de un lado a otro para ver la cascada desde distintos ángulos. Pasamos un buen rato disfrutando de este rincón encajado en las estrecheces del río Miñances, donde la vegetación apenas deja ver la caída completa y la sensación de soledad es total.

No sé cuánto tiempo estamos aquí, pero es largo.
Para volver seguimos el mismo camino: primero río arriba, con un pequeño resbalón que acaba con uno de mis pies en el agua; luego monte a través y, por último, la senda y la pista que nos dejan de nuevo en la carretera.
Colofón
Aprovechando que estamos en Arenas de Cabrales y que el viaje ya ha pasado su ecuador, nos damos un buen homenaje a base de fabada y una tabla de quesos locales, regado todo con sidra, mientras repasamos la magnífica salida al Saltu’l Caleyu que acabamos de hacer y que, desde aquí, recomiendo a quien se acerque por la zona.

Finalizamos la jornada en Tresviso, un pueblo recogido en las montañas con casas de piedra, tejados bajos y silencio. Desde allí vemos cómo el sol se despide tras los picos, tiñendo de dorado la roca y el valle. Es un remanso perfecto tras la intensidad del salto y el bosque: aire fresco, quietud y la sensación de estar en un lugar distinto, auténtico. Dormiremos en la furgoneta en un lugar cercano.
Galería de fotos
















Mapa de la ruta
Resumen de la actividad
| Entorno y medio | |
|---|---|
| Picos de Europa, concejo de Cabrales | |
| Monte Miñances | |
| Cielo cubierto, mucha humedad | |
| Ver en Wikiloc | |